viernes, abril 13, 2007

Ensayo. "Sexo, mentiras y Hollywood", de Peter Biskind

Dos años ya. El primer año el regalo fue "1001 películas que hay que ver antes de morir"
Ahora ha tocado el libro que da título a este post: aún no lo he leído, claro, me lo acaban de entregar. Muchas gracias.
De este autor he leído el imprescindible "Moteros tranquilos, toros salvajes". En el se daba un panorama completo de la oleada de talento que arrasó el mundo del celuloide americano en los años 70. Bogdanovich, Penn, Coppola, Lucas, Scorsese, Spielberg, de Palma, Altman. Etc. Me enganchó desde la primera a la última página. Recomendación absoluta.
El que tengo delante parece ser que trata de los directores surgidos del cine independiente en los años noventa. Soderbergh, Tarantino, Ang Lee, Robert Rodriguez. Etc. De Sundance a Miramax. Promete. Keroseno para el vicio. El séptimo vicio. O puede que el primero.

domingo, abril 08, 2007

"Factotum", de Bent Hamer

Es la segunda película que veo que este basada en la obra de Charles Bukowski. La primera fue "El borracho (Barfly)", del año 1987. El papel de Henry Chinaski lo encarnaba Mickey Rourke en la que probablemente haya sido la mejor actuación de su carrera. El primer éxito le llegó haciendo del chico de la moto en "La ley de la calle (Rumble Fish)", la popularidad mundial con "Nueve semanas y media" y el reconocimiento a una de sus intepretaciones en "Barfly": de 1983 a 1987. Luego hizo de boxeador en "Homeboy" y le dio por meterse en el boxeo profesional. Fue su fin cinematográfico: su carrera no se ha vuelto a recuperar (en aquel periodo de gloria hizo otras buenas películas como "El corazón del Angel", "Manhattan Sur" o "Requiem por los que van a morir"). Por supuesto su talento pugilístico apenas se inició: no se puede subir alegremente a un ring con casi cuarenta años y pretender salir ileso. Le partieron la cara, literalmente, y cuando aparece brevemente en alguna película actual, cuesta reconocerlo.
El borracho de "Factotum" es Matt Dillon. Curiosamente, Dillon y Rourke hacían de hermanos en "Rumble Fish" (el que hacía de padre era Dennis Hopper, seguramente el más borracho de los tres). Iconos de la juventud rebelde de mediados de los ochenta. Matt Dillon era el genuino outsider, provocador y decidido. Su carrera ha sido mucho más estable, aunque se ha embarcado en algunas comedias tontunas, y ha rozado el éxito recientemente con "Crash". Su papel en "Factotum" tiende a la melancolía, bastante frio, supongo que intentando aproximarse a la parte más profunda del personaje: pasar los días entre borrachera y borrachera mientras poco a poco se va forjando la obra literaria: la inspiración que surge de vivir en el arroyo. Si embargo la lectura de la obra de Bukowski produce sensaciones mucho más intensas. Entre la risa y el llanto. Bittersweet. Hay más pasión y menos tristeza: las penas ahogadas en alcohol. Beber para que pase algo.
Será por eso que, en borrachos, me gustó más Mickey Rourke.

sábado, marzo 31, 2007

"300", de Zack Snyder

Poema épico, gesta heroica. Salamina, Gaugamela, Zama. Relatos de batallas, leyendas, mitos que han llegado a nosotros después de dos mil años. Alguien que estuvo en la batalla le cuenta a alguien lo que sucedió allí, y este a un tercero, y este a otro, hasta que al fin se lo cuentan a uno que sabe escribir y que, por lo general, tiende a la exageración: es igual que el cine comercial de hoy en día: muchos efectos especiales para llenar las salas. Además se escribía por encargo, para los reyes de la época, y a estos le gusta mucha que les adulen. Seguramente lucharon más de 300 espartanos y, seguramente, había menos de los 2.641.610 combatientes persas que cita Heródoto.
Frank Miller tomó como punto de partida la defensa del paso de las Termópilas y creó un comic extraordinario. Este dibujante tiene un estilo muy particular basado sobre todo en el uso de las sombras y del claro oscuro y las adaptaciones a la pantalla grande de sus obras, como "300" y "Sin City", han sido muy afortunadas (otras como "Electra", no tanto). Autor de culto es el que consigue un punto de vista original al realizar su obra, una propuesta distinta que genera un grupo de acérrimos seguidores. La adaptación cinematográfica de "300" no defraudará a estos ya que representa fielmente la esencia del tebeo. Rojos, grises y ocres, no hay más colores en la cinta. Sangre a raudales y estupendas coreografías en los combates: algunos fotogramas son idénticos a las viñetas del original: adaptar comics permite ahorrarse el storyboard. En la película hay más sexo y el papel de la reina es más importante, supongo que para tener más minutos de metraje pues la trama del complot contra el rey Leonidas no aporta nada a la historia. El personaje de Jerjes, sí, es clavado al del comic. Mis vecinos de butaca alucinan con el aspecto que le ha dado Miller, tan alejado, por ejemplo, de la pinta que tenía Darío III, uno de sus sucesores, en "Alejandro" de Oliver Stone: creo que para disfrutar de verdad está película hay que haber leído el comic previamente.
En fin, taquillazo, a pesar de la polémica que se ha buscado al intentar comparar a los antiguos persas con los actuales iraníes, o también gracias a ella. Después de los éxitos logrados con el universo Marvel ("Spiderman 3" está a punto de su estreno y creo que esta previsto llegar a la séptima secuela: ayer vi "Los Cuatro Fantásticos" y no me gustó, me pareció plana y la más infantil de todo este grupo de adaptaciones), empieza a abundar el cine basado en el comic más adulto. Esperanzador.
A esperar la segunda parte de "Sin City".

domingo, marzo 25, 2007

"Los tres entierros de Melquiades Estrada", de Tommy Lee Jones

Un inmigrante mexicano es abatido por los disparos de un policía de fronteras. En el monte, en la soledad del desierto, un disparo casi accidental, como en "Babel". Un crimen que sería fácil cubrir de indiferencia, de olvido: la víctima no es más que un pobre espalda mojada, un campesino sin familia. Sin embargo tiene un amigo que se convertirá en el brazo de la justicia. De la divina, claro.
Así, al asesino le espera la dura penitencia de devolver el cadáver de Melquiades a su tierra natal, Sísifo empujando la piedra. El viaje al otro lado de la frontera, desde el centro comercial y la autopista, al pueblo que vive de la tierra, surcado de senderos abiertos por manos callosas. El hombre que desanda el camino de la civilización, que se despoja de todo para reencontrarse arrodillado frente a un árbol, suplicando el perdón.
Primera película dirigida por Tommy Lee Jones. El guionista es ni más ni menos que Guillermo Arriaga ("Babel", "Amores perros"). Sobresale la segunda parte, la del viaje al pueblo natal de Melquiades, asi como las escenas de humor negro, donde el cadáver es protagonista. El director también encarna el papel de angel vengador, convincente, a la altura de su actuación en "El fugitivo".
Al principio pensaba que la película se iba a centrar en el asesinato, al estilo de "Lone star", pero creo que lo que realmente se ha intentado destacar ha sido el viaje. Y los muertos que les ajustan las cuentas a los vivos.

lunes, marzo 19, 2007

"Estación Central de Brasil", de Walter Salles

Una maestra jubilada redondea sus ingresos escribiendo las cartas que los humildes transeúntes de una estación de ferrocarril le dictan. Notas de amor en su mayoría, a real la pieza. Sin embargo muchas de ellas no llegarán a su destino, pues esta amanuense de alquiler tiene la mezquina costumbre de echar en un cajón, en vez de en el buzón, las cartas que su albedrío determina. El pueblo ignorante siempre es más fácil de manipular.
En su vida irrumpirá un niño que acaba de perder a su madre y que busca a su padre, al que no conoce y que vive en la otra punta de Brasil. Niño sin madre, mujer sin hijos. Se inicia la búsqueda, road movie al estilo de otras de adulto viajando con niño como "El verano de Kikujiro", aunque esta es anterior y bien pudo servir de inspiración a Kitano. Recorrerán el inmenso país: cada meta se puede considerar el fin del mundo. El vínculo afectivo que surge de las penalidades compartidas, se establecerá entre ambos a lo largo del viaje. Ella repasará las oportunidades perdidas y se reconciliará con el pasado que la ha conducido a una existencia fría y solitaria. Viaje redentor. Final feliz.
Según datos de la UNESCO, 781 millones de personas mayores de 15 años no saben leer ni escribir en el mundo.

sábado, marzo 17, 2007

"Syriana", de Stephen Gaghan

La escena cumbre de la película: los servicios secretos de Estados Unidos lanzan un misil contra el vehículo donde viaja un aspirante al trono de un país árabe. Se podría pensar en el caso de Saddam Hussein, Noriega, Milosevic y que esta es otra película que nos cuenta como los norteamericanos han tenido que salir otra vez de su territorio para salvar al resto de pobres mortales. Pura rutina. En esta ocasión, tal atentado terrorista no se produce para instaurar la democracia en una nación regida por un poder tiránico o despótico. El asunto que cuenta la película es que hay que matar a esa persona porque piensa, porque ha echado sus cuentas y resulta que dispone de la materia prima más preciada del mundo, y no se quiere conformar con bañarse en petrodólares y dilapidar su fortuna mientras su pueblo sigue cuidando rebaños de cabras y comiendo dátiles en el desierto. La muerte de un gobernante para servir a los intereses de las grandes empresas no es una leyenda urbana o un tópico de las teorías conspiratorias. Son hechos que figuran ya en la historia oficial. Otra verdad incomoda. Al final, solo se mata por dinero.
Es el cuarto aniversario del comienzo de la guerra en Iraq. Resulta que sí que había un arma de destrucción masiva en ese territorio, en realidad la tienen la mayoría de paises de la zona. Se llama petróleo y ha provocado cientos de miles de muertos. Y más que habrá.

domingo, marzo 11, 2007

Concierto de Fito y los Fitipaldis

Una banda de Rock&Roll. En algunos momentos, puro Rockabilly, como cuando atacaron con una versión de Los Rebeldes, "Quiero ser una estrella": probablemente Fito Cabrales ha conseguido el deseo pronunciado en ese título, una fama que nunca tuvo con Platero y tu (a Platero los vi una vez que fui a un concierto de Extremoduro: les preste poca atención: yo iba a ver a los otros). Además, salvo en las dos o tres canciones más comerciales, tienen un estilo musical un tanto pasado de moda, de los que no se suelen escuchar en la radio (suenan a muchos otros: a Los Secretos, a Sabina, a Los Rebeldes, a Springsteen). Oía el concierto y me parecía increíble que el aforo estuviera completo, hasta la bandera, que esa música tuviera éxito. Quizá sea su estética barrio-bajera y la autenticidad canalla que desprenden. Será que no todo está perdido. Y releo y me parece que los estoy poniendo mal: todo lo contrario. Al loro.

viernes, marzo 09, 2007

"Closer", de Mike Nichols

Cruce de miradas en el paso de peatones, sonrisitas, la atropella un coche, la llevas al hospital, casualmente no tiene casa ni trabajo ni conoce a nadie en la ciudad... : cuatro años de relación: no había más opciones.
Escribes un libro, vas a hacerte las fotos para la promoción, besas a la fotógrafa, bajas a la calle a buscar a tu novia para presentársela y que se entere de todo el lío... : relación a dos bandas: no había más remedio.
Chateas por internet con un tío pensando que es una mujer, cita a ciegas, abordas a la primera que te encuentras como un loco salido, ella se casa contigo en vez de llamar a un guardia... : siempre pasa lo mismo: inevitable.
La trama se inicia con el tropiezo entre un escritor de obituarios, como el Pereira (Sostiene) de Tabucchi, y una joven lolita de aspecto rebelde. A Pereira lo interpretó magistralmente Marcello Mastroianni en la adaptación cinematográfica de la novela: para el papel de Jude Law esa profesión solo contribuye a enternecerlo artificialmente, pura anécdota. La lolita solo podía ser Natalie Portman: la lolita del barrio de "Beautiful Girls", la fantástica inquietud de Jean Reno en "León". Lejos de la solemne reina de las galaxias, es el papel que más brilla junto al de Clive Owen.
En algunos diálogos se nota que es una adaptación de una obra de teatro. Las esforzadas actuaciones intentan alejarla del romanticismo más banal. Otra vuelta de tuerca a las relaciones sentimentales modernas, convirtiéndolas en sucesos extraños, en sinsentidos insostenibles llenos de mentiras y rencores. Tanto apretarla que termina siendo una película romántica, intranscendente, de galanes y galanas luciendo palmito que ni emocionan, ni conmueven. Y poco más.

martes, marzo 06, 2007

"Alatriste", de Agustín Díaz Yanes

Empecé a verla con algunas precauciones, desconfiando de las recreaciones históricas del cine español, sobre todo si hay batallas de por medio. Los escoceses de "Braveheart", los romanos de "Gladiator": después de ver estas películas, el listón queda muy alto. Sin embargo, rápidamente bajé los brazos: la cinta cumple. Poderoso caballero es Don Dinero, escribió Quevedo, y para este tipo de producciones, para que la época quede dignamente representada, hace falta mucho. La elección de actores me parece muy acertada, sobre todo Viggo Mortensen y los veteranos del tercio viejo de Cartagena que le acompañan. Fantásticos todos ellos. ¿Qué actor español podía haber hecho el papel del capitán de forma tan solvente? ¿Carmelo Gómez? ¿Banderas (¡horror!)? Mortensen lo realiza a la perfección, acertando hasta al hablar en susurros: así hablan los peligrosos, ya lo decía Makinavaja.
Conozco a fondo la obra de Arturo Pérez-Reverte. Lo he leído todo o casi todo: no me gustan sus artículos ni su eterno síndrome del Vietnam (Manu Leguineche también estuvo en un montón de guerras y no da tanto la paliza. A este le escuche decir que los corresponsales de guerra cumplen las tres des: Dipsómanos, Depresivos y Divorciados: no se cuantas cumplirá Arturo). El ciclo de Alatriste es fundamental en su obra y supongo que contribuyó significativamente a sentarle en la Academia. De sus novelas, la mejor me parece que es "El club Dumas". Con "La carta esférica" empezaron los altibajos de nuestro romance y la última, "El pintor de batallas", la dejé después de 100 páginas y sin ánimo de volver a abrirla.
Lo que nunca me ha convencido del todo han sido los finales de sus libros, bien lo sabes, y en la película, curiosamente, me ha pasado lo mismo: la batalla del sitio de Rocroi que cierra la proyección es un tanto pobre, falta de extras que llenen el encuadre: en vez de un tercio de Flandes parecen un octavo o un decimo. Se les debió terminar la pasta. Pero aún así, no le falta emoción. Igual que los soldados que iban a luchar por el rey, pobres pero cumplidores. Ay. Siempre la honra y los barcos.

martes, febrero 27, 2007

"Juego sucio (Infernal affairs)", de Wai Keung Lau y Siu Fai Mak

Infiltrados orientales. Esta película hongkonesa del año 2002 ha saltado a la fama a raíz de ser la inspiración de Martín Scorsese para la premiadísima "Infiltrados". Inspiración se queda corto: son la misma maldita película. Bueno, no, en realidad es la misma trama: la dirección, el montaje, la banda sonora, los actores (claro) , todo eso ha cambiado. En la historia la única diferencia relevante es que no hay triángulo amoroso alrededor del personaje de la psiquiatra y otra que no contaré para no desvelar el final. Y nada más, pequeños detalles del guión. La muerte del superintendente, la mano escayolada, el encuentro en el cine, las llamadas de móvil, el ascensor del final: todo igual.
Busco en imdb los créditos de "Infiltrados". En el apartado de guionistas aparecen William Monahan, Siu Fai Mak y Felix Chong. Estos dos últimos son los mismos de "Infernal Affairs" y supongo que figuran en la lista porque les comprarían los derechos para hacer "Infiltrados". Eso lo explica todo. O casi. ¿Cómo es posible que William Monahan haya sido premiado con el Oscar al mejor guión adaptado? En todo caso será el mejor guión copiado.

lunes, febrero 26, 2007

"Cartas desde Iwo Jima", de Clint Eastwood

Se dice que para el soldado japonés era peor el deshonor de ser hecho prisionero o de rendirse al enemigo que la propia muerte, y por tanto el suicidio era la alternativa preferida cuando no quedaba ninguna opción salvo la derrota. En la época de la Segunda Guerra Mundial la religión oficial del estado japones era el sintoísmo, con un rígido código de valores, y el centro del culto lo conformaba la figura del emperador. Se exaltaba el honor, el valor, el sacrificio personal y se despreciaba la muerte, puerta que se debía cruzar para unirse a los ancestros: más o menos como en cualquier religión. En Iwo Jima murieron casi todos los defensores japoneses, no sin antes causar un elevado número de bajas en el ejercito estadounidense. Ahí reside la justificación de lanzar las bombas atómicas sobre Hirosima y Nagasaki: el coste de someter al imperio japonés, isla a isla, pueblo a pueblo, iba a ser demasiado elevado en tiempo y vidas: mejor matar cientos de miles de golpe y que todos los muetos fueran japoneses.
La película plantea que el fanatismo suicida del ejercito nipón residía sobre todo en algunos mandos, más cercanos a valores patrióticos que el pobre panadero obligado a cargar con un fusil. También se habla del desconocimiento del otro bando, la propaganda que lleva al odio ciego: los soldados rasos, de cualquier nación, tienen más similitudes que diferencias.
El ejercicio llevado a cabo por el director de contemplar una batalla desde los dos frentes ha producido dos excelentes películas, muy distintas en su forma. Mientras que esta última se adentra más en la psicología de los personajes y el desarrollo de la batalla, la otra me pareció más fría en sus actuaciones (ya tiene su propia entrada en este blog) y se centra más en la manipulación informativa que se produce alrededor de cualquier guerra.
No creo que Eastwood triunfe esta noche (se entregan los premios Oscar) pero ni puñetera falta que le hace: película en versión original en japonés, que parece hecha en blanco y negro, o mejor solo en negro, de tan poca luz que se ha utilizado: la película que le apetece y encima le nominan. Que se lo den a Scorsese que no tiene ninguno. Pero no el de mejor película. Ese, a "Babel".

domingo, febrero 18, 2007

"Babel", de Alejandro González Iñárritu

Una bala disparada en medio del desierto, atraviesa cuatro vidas: la de la víctima, una mujer perdida en un matrimonio agonizante para el que el tiro de gracia, ironías, resulta salvador; la de sus hijos, Hansel y Gretel perdidos entre dos mundos, cuidados por una Eva que será expulsada del paraíso (artificial) por su negligencia; el asesino, un niño cainita que recibirá el peor castigo, pues el tiro que desencadena la tragedia se convertirá en la quijada bíblica; y la cuarta historia, la del dueño del arma, una conexión un tanto forzada. Y sin embargo está última historia me ha parecido la más interesante, la más potente y la que seguro hace honor al título de la película: la Babilonia moderna puede ser cualquier capital del mundo y se explica mejor desde la perspectiva de una persona que no puede oír ni hablar: confusión en un océano de señales, de mensajes.
El año pasado gano "Crash", una película con una estructura muy parecida. A diferencia de esta, el tono de "Babel" es más pesimista, más real visceralista (tomo prestado el calificativo de Roberto Bolaño: estoy leyendo "Los detectives salvajes"). Si gana, será la consagración de un genero.

domingo, febrero 11, 2007

"Azuloscurocasinegro", de Daniel Sánchez Arévalo

El título es la descripción de un color: el color del traje que se suele utilizar para ir a una entrevista de trabajo (si el dios-entrevistador-plenipotenciario lo cree oportuno, obtendrás el trabajo; si encima tienes suerte, no tendrás que volver a ponerte ese traje en la vida). Para el protagonista de la película comprarse ese traje es un sueño inalcanzable. Será el disfraz infalible, cual capa de Supermán, que impedirá que descubran su identidad secreta: portero de una comunidad de vecinos que cuida de un padre enfermo que requiere atención constante y, para colmo, el portero tiene un hermano en la cárcel. Huir del origen humilde, ese pesado lastre para nuestros sueños de grandeza.
No creo en los procesos de selección. Es imposible saber qué persona va a estar mejor capacitada para un cargo por su aspecto, su currículum, unos formularios y cinco minutos de entrevista: suele ser un juicio para intentar descubrir todas las mentiras que cuenta el candidato y justificar una decisión tomada de antemano. Mi mayor defecto es que soy muy testarudo y cuando empiezo algo no paro hasta terminarlo. No, no tengo novia, para mí lo más importante es mi carrera. Me encanta el trabajo, puedo quedarme después del horario el tiempo que haga falta. Sin cobrar, claro. Cinco años vestido como Kurt Cobain y ahora quieres parecer Donald Trump. En la universidad no te han preparado para eso.
Divertida, entretenida, cinta que se puede encuadrar en el genero de la comedia madrileña. Se mueve entre el enredo, el desamor, los problemas familiares, con un tono humorístico que a ratos puede parecer excesivamente simplón (gracietas sobre el sexo, la homosexualidad, manidos tópicos del cine español que quizás sean señas de identidad caducadas pero que habrá que pensar que se siguen consumiendo sin reparo) y que sin embargo funciona muy bien para elaborar el sabor agridulce de la película. Director debutante digno continuador de las obras de Trueba o Colomo. Sin embargo a mí me ha recordado al "Verano de Kikujiro" de Kitano, y probablemente se deba al el uso insistente de la banda sonora como pequeños estribillos optimistas: Joe Hisaishi paseando por la Gran Vía.
Aire fresco entre tanta guerra de clanes (Alatriste vs Volver: el cine español no solo es débil en economía y en ideas, sino que acostumbra a enfangarse en reyertas estúpidas). Tres Goyas de gran merecimiento: el de mejor director novel y sendos premios a los actores Antonio de la Torre y Quim Gutiérrez. Han superado el proceso de selección. Ya pueden quitarse el traje. Enhorabuena.

viernes, febrero 09, 2007

"El ilusionista", de Neil Burger

Folletín decimonónico. Mezcla extraña de "Sissi emperatriz" y "El show de David Copperfield". El mago de origen humilde se enamora de la duquesita desgraciada que debe casarse con el príncipe despótico y cruel. Aburre por previsible: total falta de intensidad. Y eso que cuenta con buenos actores como Edward Norton y el gran Paul Giamatti y una buena ambientación histórica, pero con ese guión no hay mucho más que se pueda hacer.
Cuento romántico para un público infantil.

domingo, febrero 04, 2007

"Volver", de Pedro Almodovar

Tres generaciones de mujeres, cadena de desdichas, marcadas por el adulterio, el incesto y el crimen. Por la locura que trae el viento, deus ex machina que nubla el entendimiento, altera los sentidos y mengua las voluntades: hoy hace un viento criminal. Los fantasmas de los antepasados, cuentos de aparecidos, recuerdan el ineludible destino que aguarda a los portadores de la sangre maldita. La historia condenada a repetirse, insoportable retorno, la carga más pesada.
Tragedia griega apenas mitigada por unos retazos de humor negro, marca de la casa, como tantos otros detalles. Al empezar a verla me pareció que estaba ambientada en los años setenta, impresión rota por la aparición de un teléfono móvil, porque todo recuerda a otra época: el papel pintado (otra película con el dichoso papel: cada vez que visito un pueblo busco estancias que lo tengan: imposible), coches con matrícula de la F (aún se ven), las peluqueras que atienden en casa, la limpieza de las sepulturas el día de Todos los Santos (certifico que esa costumbre perdura) y sobre todo Penélope Cruz disfrazada de matrona italiana de posguerra (en la película sale una escena de una película antigua italiana, donde actúa, creo, la actriz Anna Magnani: el homenaje debe ser más que casual).
Película de actuaciones femeninas, completamente de autor. No es de las que más me ha gustado, pero puede ser que pase a la historia del cine español. Todo depende de Oscar.

jueves, febrero 01, 2007

"Campamento Jesús", de Heidi Ewing y Rachel Grady

Cine de terror. Miedo, mucho miedo produce la visualización de este documental, que debe ser mentira, debe ser una ficción: tiene que serlo. Lo vi cuando se estreno y ahora he vuelto a verlo. Sí, era para tanto.
Niños sufriendo amargamente. Esa frase tan corta define el horror, el padecimiento tan gratuito al que se somete a estos pequeños arrasados en lágrimas porque se les ha cargado sobre sus hombros la responsabilidad de todos los males del mundo. Se les ha llenado la cabeza de estupideces sin fundamento con el único motivo de no dejar espacio a ningún pensamiento coherente. Lavado de cerebro. Crear soldados sin voluntad, capaces de sacrificarse por la causa: en el fondo tienen envidia de los terroristas suicidas que dicen combatir, de su fanatismo y de su entrega. Ejercito de votantes.
Sus maestros se burlan de la ciencia y a la vez se les enseña que los recursos naturales están para esquilmarlos sin contemplaciones (y para acabar con los incendios nada mejor que talar todos los bosques, Bush dixit). Pequeños cuerpos que se arrastran por el suelo frente a una imagen recortada del presidente de Estados Unidos, mesías del cristianismo renacido, señor de las moscas. Y donde Bush es dios, Darwin es un farsante, Harry Potter es Satanás y los demócratas sus acólitos. Y aunque parezca una broma, hay que tomárselos muy en serio.

domingo, enero 21, 2007

"Banderas de nuestros padres", de Clint Eastwood

Color ceniza que lo baña todo, barro de sangre que atasca los tanques, regando un terreno yermo, rocoso, desolado.
Iwo Jima es una pequeña isla situada al sur de Japón. En ella, la gente se ganaba la vida refinando azufre (su nombre significa eso, isla de azufre). Isla maldita. Su interés militar residía en que era muy plana y constituía una excelente base de despegue para que la aviación atacara el cercano Japón. Así, en febrero de 1945 100.000 soldados norteamericanos desembarcan en ella y se enfrentan a 21.000 japones acantonados en bunkers, trincheras y una enorme red de túneles. Ni un paso atrás. La batalla, la matanza más cruenta del frente del Pacífico, no cesó hasta finales de marzo. 25.000 muertos, pero de ellos 18.000 eran japoneses: antes morir que rendirse. Y la famosa foto de Rosenthal se hizo el 23 de febrero después de la toma del monte Suribachi, el único accidente geográfico destacable de la isla, situado en su extremo occidental, y desde el cual la artillería nipona machacaba a las fuerzas aliadas. Todavía quedaba mucha batalla: la mitad de los que salen en la foto, murieron en los días siguientes.
La guerra es muy cara, que se lo digan a Bush. La foto se reproduce en 3.500 millones de carteles que se cuelgan por todo Estados Unidos: se pretende que los patriotas se rasquen el bolsillo: hay que matar muchos más japoneses, hay que rendirlos sin condiciones: hay que lanzar un par de bombas carísimas.
La película tiene tres vertientes que se entremezclan: la batalla en la isla, la campaña para recaudar fondos y la época actual que cuenta la recogida de testimonios de James Bradley, escritor de la novela en que se basa la película e hijo de uno de los supervivientes de la foto (tengo el libro empezado pero es un poco malo, al menos las primeras 70 páginas).
La parte de la batalla se recrea minuciosamente: solo hay que ver las fotos reales que acompañan a los títulos de credito. Supongo que para Spielberg, coproductor, no era problema después del extraordinario desembarco que logró reconstruir en "Salvar al soldado Ryan". La manipulación histórica y la falsa propaganda de guerra también quedan suficientemente denunciadas así como el racismo contra el soldado índio. Si hubiera que encontrar algún fallo, a mi no me han gustado los actores: me parecen demasiado fríos como si observaran los hechos en vez de producirlos. Van a la guerra como el que va de excursión. También se abusa del flashback: en algunos momentos no viene a cuento y rompe la trama injustificadamente. Pero, no equivocarse, es una gran película que me ha gustado muchísimo, digna de figurar entre las obras cumbre del cine bélico moderno.
Finaliza despacio, con los personajes asumiendo su destino como sucedía en "Million dollar baby": el final me la ha recordado inténsamente. No fueron heroes extraordinarios, simplemente eran unos tipos corrientes a los que les asustaban los focos y las multitudes. Tan simple como eso.

La foto de arriba es la de la primera bandera, no tan famosa como la de la segunda.

domingo, enero 14, 2007

"Rocky", de John G. Avildsen

Se acaba de estrenar "Rocky Balboa", sexta parte de una serie que se inició hace treinta años. Sin menosprecio de ella, que aún no he visto, he vuelto a ver la primera del año 1976, que supongo no será superada por la última. No en vano obtuvo el Oscar a la mejor película del aquel año: ni más ni menos que contra "Taxi driver" o "Todos los hombres del presidente": Rocky no solo vencía en el ring.
La película trata el tema del héroe de la clase trabajadora, el ídolo popular que surge del arroyo y que, trabajando duro y aprovechando sus oportunidades, obtiene fama y riqueza. "Million dollar baby" también fue mejor película contando lo mismo, solo que el final no era tan feliz. La parte melodramática de la cinta se completa con la historia de amor del matón cobrador de morosos y la dependienta de la tienda de mascotas, interpretada por Talia Shire (nombre artístico de Talia Coppola: sí, la hermana de Francis Ford), cuyo nombre origina una de las frases más famosas de la historia del cine: el grito ¡Adrian! al final del combate. Paradojicamente esa parte, que retrata la vida de las clases sociales bajas de aquel momento, ha resistido mejor el tiempo que la parte puramente pugilística, que ahora resulta caricaturesca cuando en su momento debió ser épica (la mejor película de boxeo y quizá la mejor película de los 80, es "Toro salvaje": punto).
Aquellos fueron años dorados para el boxeo: Muhammad Ali, George Foreman, Sonny Linston, Joe Frazier (Sly escribió el guión en tres días, después de ver un combate entre Ali y un peso pesado blanco llamado Chuck Wepner: acabo de ver ese combate en YouTube: Internet es una inagotable fuente de información). El boxeo profesional es una actividad brutal que tiene su toque romántico, desesperado, abrirse camino a golpes, hasta la extenuación. No creo que se le pueda llamar deporte, simplemente es otra cosa. Boxeadores, toreros: más cornadas da el hambre.
Stallone convirtió su personaje en un referente popular, una franquicia que debió reportarle pingües beneficios, lo mismo que Rambo el héroe de la era Reagan, pero que determinó una carrera demasiado condicionada por el físico del actor (tonto no será si fue capaz de escribir el guión de "Rocky", también nominado al Oscar al igual que su papel protagonista: tiene un punto artístico que no se percibe en Arnold Schwarzenegger: la vena republicana, en cambio, es patente en ambos). Ahora, con sesenta años, se llena la cara de botox y resucita al púgil para su último combate. Y para redondear su plan de pensiones. No, tonto no será.

miércoles, enero 10, 2007

"The Queen", de Stephen Frears

La semana siguiente a la muerte en accidente de tráfico de Diana Spencer, ex-aspirante al puesto de reina de Inglaterra, proporciona el marco temporal a este retrato desmitificador de la monarquía inglesa. O de cualquier monarquía. Se muestra a la familia Windsor como a un puñado de privilegiados que viven apartados del pueblo al que supuestamente sirven. Tacaños, apolillados, rígidos y disciplinados, obsesionados con el protocolo, con la vida en el campo, con la caza (¿qué les pasa a los reyes y a las escopetas?). Diana, en cambio, era la princesa de la prensa rosa, de las peluqueras y los culebrones, popular y querida hasta el paroxismo: la pobre esposa embaucada, engañada: la débil plebeya. Al final, seguro que no era para tanto, pero quedaba muy tierna en las fotos.
La reina tiene que descender entre el resto de los mortales para salvar la credibilidad de la institución que representa, mermada por la frialdad demostrada ante el fallecimiento de su antigua nuera. Tiene que demostrar que sabe verter lágrimas de cocodrilo, como cualquier otra ancianita.
La película muestra ese proceso de humillación personal pero, sin embargo, no me parece que ese sea el aspecto más interesante, por obvio. Hay otro que sí lo es, mucho más patético: ver a Tony Blair transformarse, pasar de líder revolucionario de la izquierda moderna a primer ministro reaccionario y babeante, obnubilado por la presencia del poder antiguo, caduco y antidemocrático. Me da la impresión de que también se quiere contar eso. O sobre todo.

miércoles, diciembre 27, 2006

"Fuego en la nieve", de William A. Wellman

Hazañas bélicas. En diciembre de 1944 la mítica 101 División Aerotransportada norteamericana se vio rodeada por las tropas alemanas en la ciudad belga de Bastogne. Hitler contraatacó en el norte de las Ardenas cuando ya nadie creía que fuera posible y el resultado fue la mayor batalla del frente europeo occidental durante la Segunda Guerra Mundial. Los soldados americanos aguantaron durante dos semanas el intenso ataque alemán en un paisaje cubierto de nieve, resguardados en sus pozos de tirador, esperando la llegada del Tercer Ejercito del general Patton.
La película es del año 1949 y está muy bien realizada para la época. El blanco y negro y la inclusión de imagenes reales, documentales, del campo de batalla, le aportan realismo a los nevados decorados hollywoodienses. La camaradería en el frente, el mito erótico de las mademoiselles francesas, los bajas heroicas, las raciones K. Música swing y cartas Dear John. La cinta tiene esa pátina de optimismo e inocencia del país victorioso, paladín de la justicia mundial, que aún no ha profundizado en la guerra fría ni ha tomado conciencia del horror del armamento nuclear: están a punto de llegar los felices años cincuenta y el dulce sueño americano previo a la guerra de Vietnam.
La aproximación más realista que he encontrado de ese trozo de historia, consiste en aproximarse a la obra "Hermanos de Sangre" de Stephen E. Ambrose, tanto la novela como la excelente serie de televisión, donde se cuenta la vida en el frente de una compañía paracaidista, la compañía E, desde su reclutamiento hasta el fin de la guerra, resuelta verazmente mediante la compilación de testimonios de los supervivientes. El día D, la operación Market Garden, Bastogne, El asalto al Nido del Águila.
Y otra opción muy recomendable para acercarse a la vida del soldado aliado es, sin complejos, echar una partida a los excelentes juegos de ordenador "Medal of Honour" o "Call of Duty". Agacharás la cabeza.

domingo, diciembre 17, 2006

"El sueño de Arizona", de Emir Kusturica

Mientras que Yugoslavia ardía en el conflicto bélico europeo más sangriento desde la Segunda Guerra Mundial, el director bosnio Emir Kusturica se iba a hacer las américas. Allí rodaría está película rodeado de un elenco de grandes estrellas: Johnny Deep, Jerry Lewis, Faye Dunaway, Lily Taylor, Vincent Gallo. Todos ellos cogen muy bien el tono kusturicense, surrealista y onírico, llevado al extremo en está película quizás la más fantasiosa de toda su obra. Hay guiños a clásicos, probables homenajes al mejor cine: "Toro Salvaje", "El Padrino", "Con la muerte en los talones", la propia "Bonnie & Clyde". Salen animales, bodas, músicos (banda sonora de Goran Bregovic, pero mariachis en vez de fanfarrias de trompetistas). Símbolos que se repiten una y otra vez.
Supongo que cuando un autor tiene un sello tan personal, tan prestigioso y tan premiado, los actores están locos por trabajar con el. ¿Qué pasaría si Almodovar, niño mimado de la crítica neoyorquina, se decidiera a saltar el charco? ¿Tendría problemas de casting o habría bofetadas por aparecer en los créditos? ¿Qué actores serian adecuados para una versión americana de "Hable con ella"? Seguro que Johnny Deep estaría en la lista. Y en cualquier lista.

domingo, diciembre 10, 2006

"King Kong", de Peter Jackson

Después de la monumental, épica y extraordinaria versión de la trilogía de Tolkien, merecedora de cualquier elogio imaginable, el director Peter Jackson abordó el proyecto de realizar un remake personal del clásico "King Kong" de 1933: "El Señor de los Anillos" había recaudado suficiente pasta como para permitirle hacer cualquier cosa que se le pasara por la mente. Ya había otra versión de 1976, con Jeff Bridges y Jessica Lange, pareja que tenía un punto más salvaje o indómito que la formada por Adrian Brody y Naomi Watts en esta versión de 2005.
La película tiene un arranque potente, con una eficaz recreación del Nueva York de los años treinta. También impresiona la llegada a la isla de la Calavera, con una tribu indígena que me ha recordado a los Uruk-Hai de Saruman, llenos de salvajismo primitivo. Pero en cuanto aparece el gran gorila, la película se convierte en un largo bostezo de dos horas. Las escenas de lucha con dinosaurios quizá hayan funcionado en la pantalla de cine, pero en 19 pulgadas resultan demasiado aparatosas e increíbles, sobre todo cuando aparecen los actores correteando entre bestias de varias toneladas (Naomi Watts sobrevive a caídas tremendas y meneos brutales sin el menor rasguño). Kong acaba convertido en un dibujo animado infantiloide, con miraditas, mohines y posturas que pretenden dotarle de intensas emociones y la presunta relación sentimental entre la bella y la bestia es de auténtica carcajada: no conmovería ni a un niño de tres años.
¿No iban a hacer una versión de "El Hobbit"?

sábado, noviembre 25, 2006

"Fahrenheit 451", de François Truffaut

Hombres libro. En tiempos pretéritos a la invención de la escritura (y sobre todo a la de la imprenta: las tablillas de escritura cuneiforme eran de lectura farragosa), la única vía posible de transmisión del conocimiento era sentarse a escuchar atentamente las palabras de los mayores. Sus historias, sus experiencias y, a su vez, las que sus padres les habían contado a ellos. En la tercera parte de "Mad Max", los niños perdidos aprendían el cuento de sus orígenes, su génesis particular, y estaban obligados a memorizarlo y enseñarselo a su descendencia. Una generación que no aprende y que no enseña, es una generación perdida, una catástrofe. Una generación sin memoria, esta condenada a repetir los errores de la generación anterior. A veces la cadena se rompe para siempre: libros perdidos que se vuelven legendarios, que quizás no existieron nunca, libros destruidos, quemados (sí, como en "El nombre de la Rosa": el venerable Jorge de Burgos, alter ego de Borges, envenenando libros que hacían reír).
"Fahrenheit 451" esta basada en la celebérrima novela de Ray Bradbury, claro. La película ya tiene cuarenta años y, excepto por unos efectos especiales bastante ingenuos, no ha perdido ni un ápice de interés: es un tema actual, la mediatización del individuo sometido a un incesante chaparrón de imágenes, de mensajes fútiles destinados a aletargar sus sentidos o, todo lo contrario, inducirle a actuar compulsivamente, sin pensarlo demasiado. Pan y toros.
La búsqueda pura y simple del conocimiento esta minusvalorada si no hay un beneficio económico de por medio. Hasta la universidad, último bastión de la sabiduría perezosa, se transforma en una factoría de trabajadores hipercualificados. El obrero del siglo XXI sabrá hablar varios idiomas, pero no conocerá de dónde proceden, qué pueblos los inventaron, qué grandes escritores los utilizaron. ¿Para qué perder el tiempo?
Miro a mi alrededor y veo estanterías llenas de libros, muchos los he leído. Otros muchos, seguramente, jamás los leeré, pero cuando pase la vista por sus lomos me seguirán provocando con el enigma de su contenido.
Puede que esta noche los bomberos pirómanos vengan a visitarme. Por pedante y por listillo.

domingo, noviembre 19, 2006

"Infiltrados", de Martin Scorsese

Este director, normalmente, consigue buenas películas cuando el tema se aleja del mundo del lumpen. "La edad de la inocencia", "La última tentación de Cristo", "New York, New York", el documental del blues, supongo que el de Dylan, que aún no he visto. Pero cuando todo gira alrededor del mundo del crimen y los bajos fondos, nunca falla. Es una mirada especial, única.
Y en esta había que solventar grandes dificultades: convertir a los eternos adolescentes Di Caprio y Damon en personajes convincentes, sobre todo al primero, metido en la piel de un matón asesino. No del todo, pero se solventa bastante bien. Falla sobre todo en las escenas que comparte con Jack Nicholson, donde se le ve bastante despistado a la hora de seguir los aspavientos improvisados del gran Jack, sin duda el mejor de la película, a ratos transfigurado en el mismísimo demonio. La sensación que queda siempre es la de que los actores se entregan al máximo cuando trabajan con este director: la mejor Sharon Stone, el mejor Joe Pesci, el mejor Ray Liotta. De Niro, claro.
Con Di Caprio lleva tres películas seguidas otorgándole el papel protagonista, así que algo tendrá. No creo que sea mal actor, pero su físico le perjudica. Ni parecía Howard Hughes en "El aviador", ni daría el pego en el bar de topless Bada-Bing que sale en los Soprano. ¡Que intentase sacarle la pasta a Christopher Moltisanti!.
La historia que se cuenta es una intriga policial. Matt Damon es un infiltrado de una organización mafiosa en la policía y Leonardo Di Caprio es... viceversa. Buen punto de partida que bien aprovechado produce una buena película policíaca (de hecho ha producido dos, ya que "Infiltrados" es un remake de una película hongkonesa llamada "Infernal affairs", que recomiendan mucho en Internet). La tensión se mantiene durante toda la cinta, hasta el final, que es de los que te dejan boquiabierto.

domingo, noviembre 12, 2006

"Lone Star", de John Sayles

Al estado norteamericano de Texas se le denomina el estado de la estrella solitaria porque en su bandera luce una: es como una minibandera de Estados Unidos. Allí es donde transcurre la acción, en una tierra fronteriza entre dos mundos, en un cruce de caminos donde convergen personas de distintas razas, de distintas procedencias, produciendo un mestizaje enriquecedor en una tierra yerma. El río señala la línea de puntos por la que las naciones siempre quieren cortar los mapas (los ríos, trastorno bipolar, siempre han sido también un aglutinante, zonas de asentamiento, cuna de civilizaciones: el Eufrates, el Nilo, el Tiber). Aquí también se cruzan historias, como en "Crash" o en "Gran cañón". La trama central la ocupa un sheriff (también es una estrella de cinco puntas la que llevan en el pecho los agentes de la ley) que investiga un asesinato ocurrido hace largos años y que creé que cometió su padre. Por un ramal se bifurca el reencuentro con el amor de juventud, tantos años después, y que desembocará en el inesperado final de la película. Y, en un afluente extraño, la reconciliación de un coronel del ejercito con sus raíces, pero también con sus hojas: trata a tus hijos como te gustaría que te hubiera tratado tu padre.
Todas ellas tienen en común la búsqueda del pasado, terminar los caminos que quedaron a medio recorrer, recuperar las ocasiones perdidas que han marcado sus existencias: las segundas oportunidades. Se desenvuelven en un ambiente de western tranquilo, crepuscular (el salvaje oeste a las puertas del nuevo milenio), donde incluso los fantasmas del pasado se aparecen en un plano secuencia que da continuidad a la escena, certeza de que siguen presentes, que no descansan.
Este género de vidas cruzadas suele producir películas muy interesantes, como esta misma.

sábado, noviembre 04, 2006

"El mensajero del miedo (the manchurian candidate)", de Jonathan Demme

Una multinacional llamada Manchurian Globe (el accionista mayoritario debe ser chino) ejerce técnicas de control mental sobre un congresista americano susceptible de ser candidato a ocupar el despacho oval de la Casa Blanca. De este modo, conseguirán que el presidente de Estados Unidos sea un pelele a su servicio, prestando obediencia ciega a sus ordenes, comportándose como un fiel esclavo de sus intereses: demasiado jaleo para un objetivo que han conseguido hace ya muchos años y sin usar tecnología punta, implantes de chips en el cerebro, hipnosis u otras zarandajas. El gran titiritero que mueve los hilos.
La película resulta ser un remake de "The Manchurian Candidate", dirigida en 1962 por John Frankenheimer. Esa no la he visto pero figura en "1001 películas que hay que ver antes de morir" con una crítica muy favorable. Me la apunto e incluyo aquí una imagen que he encontrado y que me parece impresionante.
La que he visto esta noche me recuerda a otras películas de conspiraciones como "Enemigo público" de Tony Scott, "Pánico nuclear" de Phil Alden Robinson o la misma "Poder absoluto" de Clint Eastwood (las cloacas del poder están colmadas de cadáveres y hieden a corrupción: al menos dan de comer a muchos guionistas). Sobresalientes las actuaciones de Denzel Washington y Meryl Streep, claro. Pero la película no me ha gustado. Me parece una trama excesivamente fantástica que en algunos puntos se desploma por si sola (cuando Denzel Washington le muerde a Liev Schreiber, por ejemplo, o la cajera de supermercado reconvertida a agente del FBI, ufff!!) y que no logra mantener la tensión, algo que no se esperaba del director de "El silencio de los corderos". Sucede en las escenas cumbre del film, posiblemente por ser poco creíbles. Este candidato manchurio ni vence ni convence. Habrá que echarle un vistazo a su antepasado en blanco y negro.

domingo, octubre 29, 2006

"Los Soprano"

En "Diario de un skin" dice Antonio Salas (en realidad es un seudónimo: en su libro da muchos nombres de personas sin demasiado sentido del humor) que los skinheads también son hijos de mujer: nacieron de una madre, tienen familia, hijos, vecinos, amigos. Tienen, sueños y sentimientos. Dentro de la carcasa de bestias salvajes y violentas, habitan seres humanos a los que el autor debía comprender sin caer en tópicos: si los menospreciaba podía perder la vida. Cuesta aceptarlo pero hay vida inteligente dentro. También a Bruno Ganz le criticaron por hacer un Hitler demasiado humano en "El hundimiento". Sí, ese también tuvo madre, claro.
"Los Soprano" muestra las dos caras del mafioso, su vida pública y su vida privada. La pública la hemos visto en multitud de películas, algunas de las mejores de la historia del cine, pero esta serie consigue sacarle todo el jugo a la parte privada del ganster. Hijos adolescentes, madres dominantes, mujeres inseguras. ¡Qué difícil es conciliar la vida laboral y la familiar! El asesino va al psiquiatra, toma prozac, hace dieta, tiene aventuras: llora abrazado a su almohada. Habla con sus amigos de trivialidades, de implantes capilares, de recetas de cocina, pero de repente sacan las pistolas y se cargan a un tipo. ¿Qué quieres que le haga?, soy un escorpión.
Los actores son magníficos, convincentes, todos ellos. Desde James Gandolfini hasta Steven Van Zandt, el que fue guitarrista de la E-Street Band de Springsteen.
Grandes guiones para una de las más grandes series.

sábado, octubre 14, 2006

"El jardinero fiel", de Fernando Meirelles

Denuncia de la falta de escrúpulos de las farmaceuticas: todo vale con tal de conseguir aumentar el porcentaje de beneficios: pasa en todas las grandes empresas: se toman decisiones estratégicas desde salas de reuniones asépticas, con aire acondicionado y café con pastitas, lejos del mundo, de la gente. Gráficos en una pantalla. Cifras en un informe. Generar más dinero para que un puñado de jubilados multimillonarios que toman el sol en Florida, tengan más aún. Todo vale. Tengo que comprarme otra mansión, que esta se me ha quedado pequeña. Reventar de codicia.
Hasta los ratones de laboratorio, tan blanquitos, tienen más derechos. Negro, africano y seropositivo. Eso se llama tener puntería. Y si encima eres una mujer, el premio gordo. Carne fresca para la máquina. Nadie va a hacer preguntas, simplemente no existes, no cuentas, no eres nadie y me vas a ahorrar mucho dinero. Maldito primer mundo, tan escrupuloso, tan mojigato, que no me deja hacer mis experimentos a gusto. Tomaté esta pastillita, que te vas a encontrar mejor. Si curamos todas las enfermedades ¿de qué vamos a vivir? Hazte médico, que a esos nunca les va a faltar el trabajo, decían nuestros mayores: no les faltaba razón.
La gripe del pollo, las vacas locas. ¿Quién le pone esos nombres tan graciosos? ¿Faemino y Cansado? Grandes titulares. Riesgo de pandemia, amenaza para la humanidad: el mundo esta indefenso, el estado del bienestar se tambalea. Paranoia moderna. Nos mata la carretera, el exceso, el estres, la necedad. A ellos el sida, la malaria, el colera, enfermedades mortales, pero sobre todo la guerra y el hambre, la necesidad desnuda. A millones. Nestle regalaba muestras de leche en polvo para que las madres con sida del tercer mundo alimentarán a sus bebes. Se secaron sus pechos y después los niños murieron de cólera por el agua que se utilizaba para hacer los biberones. Semillas transgénicas, estériles, muy rentables. Otro cliente satisfecho.
Africa maldita. Puede que dentro de unos años mis hijos vean esta película o "La pesadilla de Darwin" y piensen que son cuentos chinos, que Africa nunca ha sido así, que no es un lugar donde se viva peor que en cualquier otro, que no hay hambre o miseria. Bueno, puede que mis hijos no lleguen a verlo. Puede que tampoco mis nietos.
En la película sale el lago Turkana. Cuna de la humanidad. Hace poco leí un libro sobre los descubrimientos arqueológicos que se han producido en las orillas de este lago: "Nuestros orígenes. En busca de lo que nos hace humanos", de Richard Leakey: que ironía de título.

domingo, octubre 08, 2006

"Flores rotas", de Jim Jarmusch

Un hombre recibe una carta anónima. La carta dice que tiene un hijo de diecinueve años. El es un galán solterón entrado en años que percibe la decadencia de su poder seductor. Tal fue el frenesí de sus años jóvenes, que duda entre cinco distintas posibles madres de su hipotético hijo. Asi que, con la intervención decisiva de un vecino voluntarioso que le anima a iniciar la búsqueda, emprende un viaje para visitar a sus antiguas amantes y esclarecer la sorpresiva noticia. Y la película es el viaje. Etapas sucesivas donde se reencuentra con cada uno de sus antiguos amores y se producen distintas situaciones que dan el juego suficiente para que la película avance con soltura.
Bill Murray hace el mismo papel de cincuentón de vuelta de todo que tenía en "Lost in traslation". No me gusta su interpretación, bastante neutra: será porque lo asoció a la sobreactuación de la mayoría de sus comedias y no me lo creo cuando se pone un poco más serio. De hecho lo único que hace es adoptar una postura hierática e inexpresiva y dejarse llevar por los acontecimientos. O quizá sea el tono lánguido, tranquilo, de las películas de Jarmusch. Esa música cálida. Fantástica.

domingo, octubre 01, 2006

"Hannibal", de Ridley Scott

Lecter. ¿Por qué un personaje entrado en años, regordete y calvo, alberga dentro al asesino más peligroso de todos los tiempos? ¿Por su mirada profunda? ¿Por su inteligencia extraordinaria?. Las víctimas de Aníbal suelen ser escogidas entre los pedantes tontos, los ignorantes desvergonzados que ofenden su nivel superlativo de refinamiento y sabiduría. De este modo, se convierte en una especie de ángel exterminador de la estupidez. Ángel caído que señala a cualquiera de nosotros. Lecter da miedo porque es el más listo de todos. O porque los ojos de Anthony Hopkins producen una mirada heladora. Clarissss. Aníbal el caníbal ya es un icono mítico (en "Clerk II" hay una baile de homenaje al del criminal Buffalo Bill que no tiene desperdicio).
El ciclo de novelas de Thomas Harris alrededor de Aníbal Lecter se inicia con "El dragón rojo", continúa con "El silencio de los inocentes" y culmina con "Hannibal". Al parecer esta preparando una cuarta novela centrada en la juventud del celebérrimo doctor llamada "Tras la máscara" (no encontraré quien apueste a que los derechos para el cine no están ya vendidos). Todas ellas han tenido su correspondiente réplica cinematográfica. Sin duda la segunda novela, que produjo la primera película, "El silencio de los corderos" dirigida por Jonathan Demme, es la más conocida. Arrasó en los Oscar del año 1991 y dio lugar a una revisión del genero negro, empezando a surgir múltiples películas protagonizadas por serial killers que traían de cabeza a policías de personalidad oscura y atormentada.
"Hannibal" es bastante fiel a la novela y esta muy bien hecha por el maestro Scott, que no ahorra al recrear las imágenes más escabrosas de la trama. Contiene en su parte final la que, probablemente, sea la escena más repulsiva del cine de gran público. Pero es que la receta de cocina es así.

sábado, septiembre 30, 2006

"Clerks II", de Kevin Smith

Kevin Smith strikes back y gana. A mi me ha ganado.
Después de haber abandonado cualquier esperanza con sus películas, me puse a ver esta con todas las precauciones, dispuesto a ver una sucesión de gags excesivos, escatológicos, sin orden ni concierto. Y afortunadamente me equivoqué. Porque los chistes son del mismo tipo, pero mejores, y, sobre todo, hay un orden detrás, un hilo conductor de la historia que le da coherencia. Sobre todo mejora mucho al repetir la pareja protagonista de la primera (Dante y Randal). Los cameos no le hacen ningún favor (Ben Affleck debe ser familia suya) y la parte romántica sigue siendo un poco blandengue. Quede dicho.
Me puedo imaginar que el director daba vueltas en la cama, cada noche, recordando the good old times, cuando hizo "Clerks" y arrasó, y todo era más sencillo. Pobre, desconocido y feliz: esta es la moraleja de esta película.
La treintena suele ser edad de cambios, de tomar decisiones. La edad del pa cuándo. ¿Y vosotros pa cuándo os casáis? ¿Pa cuándo los niños? ¿Y pa cuándo vas a buscarte otro trabajo?
Toda la vida luchando para hacerte un hueco en todas partes: colegio-instituto-universidad-abismo-nada. Consigues que una panda de mindundis como tu, media docena a lo sumo, crean que contigo se lo pasan bien, que merece la pena que compartan su vida contigo, que se ríen de tus gracias estúpidas y tu de las suyas, para que la distancia (cruel) se los lleve. Ay. ¿Qué produce el cambio? ¿La codicia? ¿La innata insatisfacción de la naturaleza humana? Cada generación esta condenada a repetir los errores de la anterior.
Esta película se hace este tipo de preguntas, rodeándolas de mucho cachondeo. Imposible no conectar con ella. Y me he reído, muy raro cuando veo una película americana. Serán mis gracias estúpidas. Las de ellos, claro.

domingo, septiembre 24, 2006

"Brokeback Mountain", de Ang Lee

Trás "Hulk" (no era tan mala) el director taiwanes se adentra en el genero del Western, probablemente con la idea de renovarlo, objetivo que logró con "Tigre y Dragón" y el cine de artes marciales. Aquí también se logra y con holgura: las pelis de vaqueros ya no volverán a ser lo mismo.
Supongo que fue la película de la que más se habló en el año 2005. Sin haberla visto, todos sabíamos más o menos de que iba: los nombres de los protagonistas (Ennis del Mar, vaya nombre para un cowboy), las escenas más escabrosas, algunos hitos de la trama (la del padre de Jack) o incluso el final. Ríos de tinta. Llega el momento de verla y te sucede como en las películas de las que te has leído el libro: o sabes lo que va a pasar a la vuelta de cada esquina o la película no se parece demasiado al original en papel y entonces te sorprende un poco, que es lo que me ha sucedido a mí. En ambos casos suele haber cierta decepción.
Cuando leía las críticas de la película, en la época de su estreno, me imaginaba que aquello iba a tener más tema que en "La mala educación" de Pedro Almodovar (si le dan el guión a éste, la que hubiera preparado). En resumen, una noche tonta de dos pastores borrachos como cubas y muertos de frío en una tienda de campaña perdida en el monte , da lugar a una relación intermitente de veinte años de duración, bastante desangelada, falta de pasión o de dramatismo. Sobre todo se dedica metraje a mostrarnos su vida fuera de dicha relación, existencia apenas perturbada por la supuesta vida depravada de sus protagonistas: se casan, tienen hijos, se divorcian. En fin, no da lugar a mucho escandalo. Probablemente se quiere mostrar lo difícil que puede ser salir del armario en Wyoming, donde a la menor te llenan el cuerpo de brea y plumas. Eso, creo, aquí ya no pasa, ni en el barrio de Chueca ni en ninguna parte: se ha vuelto de lo más normal e incluso regulado por ley. A lo mejor somos demasiado progresistas y no lo sabiamos. Señales positivas.
Al parecer "Brokeback Mountain" no fue elegida mejor película porque los miembros de la academia no se atrevían a dar su voto a tanta sodomía. Quizás es que "Crash" era algo mejor y ya está.

viernes, septiembre 15, 2006

Novela. "Brooklyn Follies", de Paul Auster


Hace pocos años, al iniciarse las vacaciones de verano, leí una entrevista que le hacían al entonces presidente Sr. Aznar, que como al comienzo de cada ciclo estival, se disponía a pasar unos merecidos días de descanso. El periodista le preguntó si tenía entre su equipaje preparada alguna lectura de verano. 'Voy a leer "El libro de las ilusiones", de Paul Auster', respondió el ilustre mandatario. Me dio un ahogo repentino. Auster en una mesita de noche, entre Pio Moa, Cesar Vidal y los cuentos prologados por Ana Botella. Auster bajo el brazo de los apóstoles de la democracia iraquí, de los profetas del capitalismo sin fronteras, del gurú del atlantismo. Gensanta. Pensé en dicha novela, que ya había leído, y no vi ninguna clave oculta para invertir en bolsa, o señales que condujeran al éxito al estilo de "¿Quién se ha llevado mi queso?". Ni tan siquiera un poco de revisionismo histórico que pudiera sugerir que en el fondo Franco era un pedazo de pan que descendió o ascendió, según se mire, para salvarnos. ¿Por qué Aznar y yo leíamos a Auster?
Para colmo, este año van y le dan el premio "Príncipe de Asturias". ¿También será monárquico? ¿O simplemente será un escritor de masas? No sería sorprendente, dada la calidad que emerge de sus textos, pero lo veo un poco lejos del Best Seller. Cuando un escritor que has atesorado durante años se vuelve demasiado popular, piensas que corre el riesgo de que le pase lo que a Benedetti, transformado en poeta oficial de la BBC (Bodas, Bautizos y Comuniones: últimamente no hay ceremonia cutre familiar que no incluya un 'Si te quiero es porque sos..." o algún otro ripio del repertorio: pobre Mario, volver del exilio para esto).
Asi que, desde este punto de vista, a mi entender "Brooklyn Follies" resulta ser una declaración política. Mediada la novela (unas cuantas casualidades, personajes que atraviesan crisis de identidad: se explica mucho mejor en arte y literatura) se desarrolla una conversación entre Tom y Honey de tono bastante crítico con el gobierno republicano del Sr. Bush. Sin embargo, será la crítica rotunda de las sectas de cristianos renacidos que triunfan en Estados Unidos, lo que para mí constituye el centro de la novela. La descripción de la escena del reverendo Bob y su hueso sagrado o del secuestro de Rory por el acólito David Minor, es rotunda y visceral y deja al descubierto el odio que el autor parece tener por el integrismo religioso que rige la vida de gran número de norteamericanos. La basura del creacionismo, que se enseña en las escuelas de Kansas bajo la etiqueta de diseño inteligente, impulsada por la derecha religiosa más recalcitrante y oscurantista (ha surgido una reacción en Internet: el culto al Flying Spaghetti Monster: es muy fácil rebatir lo que no tiene ningún fundamento), supone un intento claro de sumir al pueblo en la ignorancia. Nos toman por tontos: seguro que lo somos si lo consentimos.
En fin, que si alguien tenía alguna duda (yo no la tenía, era una forma de introducir el tema), Auster lo ha dejado bien claro.
Hace muchos años, en una feria del libro, vi uno de pastas amarillas que se llamaba "La trilogía de Nueva York". Juro que lo compré por el título. Nunca me arrepentí.

sábado, agosto 26, 2006

"Caché", de Michael Haneke

No me jodas que ya se ha acabado.
Ese es el exabrupto que mis allegados han oído emerger de mis labios al aparecer en la pantalla los títulos de crédito. A la sugerencia de que si tenia pensado escribir algo de esta película, empezara con tan singular epitafio (ahora que lo pienso, no iba a quedar nada mal en la lápida de un cementerio), correspondo con gusto, ya que no se me ocurre nada más certero y acertado para ilustrar la sensación que me ha quedado dentro.
En fin, una interesante película francesa de intriga, con Daniel Auteuil y Juliette Binoche en los papeles principales, que francamente me estaba gustando, así que tendré que rebuscar en algún blog amigo para que me desvele el sentido sin duda escondido (caché).

lunes, agosto 14, 2006

Novela. "El guitarrista", de Luis Landero



Alguien me dijo hace ya algún tiempo que esta novela me iba a gustar. Y me ha gustado, el principio sobre todo, el final algo menos. El protagonista, Emilio, es un joven que trabaja de aprendiz en un taller mecánico y que por las noches acude a una academia, y que ha aprendido a dormir con el ojo izquierdo mientras atiende con el derecho. La novela empieza diciendo que antes de que sospechara que algún día llegaría a ser escritor, había sido guitarrista. Y es esa metamorfosis de aprendiz de mecánico a guitarrista la que narra el libro.
Yo creo que es una historia de personajes, no, de personas, de "gentes de paso", como él les llama. Una madre costurera por su cuenta, que admite huéspedes en la casa. Este personaje se me queda corto, como en el caso de Tránsito Ariza en "El amor en los tiempos del cólera" de García Márquez, el mejor personaje de la novela. De ella dice en la frase que más me ha gustado del libro: "Hablaba y actuaba con la dulzura y el aplomo de quien ha llegado a la madurez sin guardarle rencor a la juventud y a sus promesas incumplidas". Yo, de mayor, también quiero ser así. Raimundo, ese primo que salió un día del pueblo para ser chapista y que en París triunfa como guitarrista en un tablado flamenco. Don Osorio, el jefe del taller, y Adriana, su mujer. El señor Rodó, el profesor de filosofía de la academia, el señor Burriac, el señor Rives, un empresario con los zapatos gastados de tanto uso... Sí, es una novela de personas, cada una con su historia, cuya existencia se cruza con la de Emilio en algún momento, para continuar después por caminos divergentes. Lo peor de la novela, la historia de amor, que no me resultó creíble. Aunque, quizá sea que, como Ëmil, la leía con el ojo izquierdo.

viernes, agosto 11, 2006

"La boda del monzón", de Mira Nair


Cualquier zona del mundo que tenga tradiciones ancestrales y que en la actualidad se vea sumida en la aculturación de la civilización occidental, es lo que ahora se denomina tierra de contrastes. Creo que la película intenta hablar de esto, mostrando los abruptos abismos generacionales que se producen entre padres casados en matrimonios concertados e hijos que viven en la sociedad del chip, pero que también se ven obligados a aceptar las costumbres de sus mayores: se enseña que un noviazgo voluntario no asegura el éxito, fórmula que nadie posee. Así, la organización de una boda sirve de excusa para mostrar, no el choque sino la aceptación, pues entre los indios hay grandes comerciantes y hábiles negociadores (estuve en Andorra en una tienda llamada "Tagore", con dependientes hindúes llamados Jordi o Xavi: las hay por todo el mundo: el badulake). Sin embargo todo tiene su límite y al final lo más importante son el honor y la decencia. Palabras extrañas.
Mucha música raga y vistazos a la ciudad de Nueva Delhi le dan un toque poético. Por otro lado, aspecto Bollywood que le da un toque de culebrón venezolano.
Me gusto más "Quiero ser como Beckham".

lunes, julio 31, 2006

"El Método", de Marcelo Piñeyro


Una de las situaciones más incómodas a las que nos podemos enfrentar es esa sensación de estar rodeado de personas que saben algo que tú desconoces. Desconocimiento, desconfianza, sin saber muy bien si son sinónimos o si lo primero nos conduce a lo segundo. Todos somos muy buenos y muy solidarios pero si es nuestro trabajo el que está en juego, entonces es un todos contra todos y sólo puede quedar uno. Muy bien las marchas protesta pero las vemos desde la ventana mientras esperamos que sean los demás los que vayan cayendo, mientras seguimos dentro no importa a qué precio.
Un método de selección de personal, el Método Gronholm. Siete personas que optan a un puesto de directivo. En la primera notificación que reciben se les informa de que uno de ellos es un topo. Te desestabilizas, ya no estás entre iguales. Miras de reojo al que tienes al lado. Es difícil jugar a ganar si a cada paso cambian las reglas del juego. El que busca una alianza será el siguiente en salir. No signal...
El argumento me ha parecido bueno, aunque en algunos casos las situaciones son poco creíbles. Porque vamos, quién no se acuesta con otro de los candidatos en un proceso de selección, así, de pie en el baño, tras haberse barajado la hipótesis de que pudieran haber cámaras, o quién pensaría en dejarlo todo tras dejarse convencer por el tan poco convincente Eduardo Noriega.
Alguien me comentó que era una película de actores. Tiene interpretaciones muy buenas, como las de Adriana Ozores, el aspirante más débil a priori, por imposición, porque así lo delata la sonrisa cargada de suficiencia de Eduardo Noriega. Ernesto Alterio, ante la encrucijada, con un dilema moral. Y Eduard Fernández, al que odias a partir de la segunda vez que abre la boca.

domingo, julio 30, 2006

"Hana-Bi", de Takeshi Kitano


Las flores de fuego es una forma poética de llamar a los fuegos artificiales. La belleza que surge de la violencia. Otra historia de violencia.
Hace tiempo vi un documental sobre la vida y obra de Kitano, retrato de un artista polifacético: actor, director, cómico, periodista deportivo, novelista, pintor (son suyos los cuadros que aparecen en la película, de estilo puntillista y un cierto espíritu naíf). Tan poliédrico como sus películas, pero con una estética personal y un sentido del humor marca de la casa.
En esta encarna el papel de un policía violento, hierático, parco en palabras y sobrado de genio (podría ser un terminator), azote de yakuzas. El elemento tierno lo pone la relación con su esposa, gravemente enferma, a la que el policía le dedica todas sus atenciones. Para colmo han sufrido la muerte de su única hija. Un padre nunca debería sobrevivir a sus hijos. Así que la película trata este auténtico drama, típico de un serial radiofónico, salpicándolo con momentos cómicos repletos de candor e inocencia y, sobre todo, salpicándolo literalmente con la sangre derramada por los puños de Kitano. De este modo se hace viajar al espectador por una montaña rusa de emociones: de tranquilas montañas nevadas a tumultuosos ríos sangrientos. Toda la película se basa en esa contraposición. Flores de fuego.
Por cierto, ayer leí una lista con los mejores finales de películas. Esta también tiene un gran final.

martes, julio 25, 2006

"Una historia de violencia", de David Cronenberg

Hoy he empezado un libro llamado "Jim Jarmusch y el sueño de los justos", escrito por Breixo Viejo. Apenas llevaré treinta páginas pero el libro promete: el título ya es una invitación a la lectura. Se inicia con una mirada retrospectiva al cine americano de las últimas décadas, en un capítulo titulado "El insomnio americano". El cine de los años setenta como ruptura con el American Dream de los cincuenta. La perdida de la inocencia para un país que nunca fue, es, será, inocente: como la mayoria.
Así que supongo que la influencia de esa lectura me ha hecho ver esta película como una intensa metáfora de ese despertar. Los pecados del pasado que regresan para atormentar a Tom Stall y destrozar su modo de vida, su perfecta y bucólica existencia (familia, honradez, amor conyugal: el director exagera la caricatura al principio de la cinta para que más adelante la ruptura sea más... violenta). Los cadáveres enterrados en el jardín se levantan para rozar la frente del héroe que duerme. O que duerme con un ojo abierto y otro cerrado. ¡Ay! La conciencia, que remuerde.
Algunas películas de acción de los últimos años han tratado el tema del asesino amnésico o del héroe de pasado tenebroso ("Memoria letal" o "Kill Bill" entre otras), jugando con el espectador, al que le cuesta discernir entre el bueno y el malo. Caín mata a Caín. La empatía que se siente por el homicida que te cuenta su viaje de turismo por Amsterdam y sus anécdotas pueriles en un Mac Donalds antes de desenfundar el arma y realizar su macabro trabajo, es un sentimiento que Tarantino, por ejemplo, ha explotado en casi todas sus películas. El malo resulta atractivo porque es capaz de romper con los convencionalismos que atan al hombre y así dejar salir su esencia salvaje y predadora. Zidane se libera al arremeter contra Materazzi, tras años de insultos y patadas. Y Cronenberg no escatima violencia en las imágenes para que no haya dudas de que el transito al lado oscuro es doloroso y despiadado. La sangre mancha.

viernes, julio 07, 2006

Novela. "El corazón de las tinieblas", de Joseph Conrad


Mi historia con este libro (todos los libros que merecen la pena nos marcan de alguna forma) ha sido, cuanto menos, larga. Varios meses. He perdido la cuenta de las veces que lo empecé. En la primera página -diecinueve líneas- ya había tres palabras que no entendía. Mal comienzo. No puedo seguir una historia si me pierdo en sus palabras. Le di una nueva oportunidad, bueno, varias, para terminar leyendo el final casi de un tirón. Es un libro de esos en que pierdes la facultad de decidir en qué momento interrumpes la lectura.
Un contador de historias. Una voz que narra cómo remontó un río que se adentraba en la selva en busca de un hombre y que acerca esa selva y ese río en la noche. Y acerca también a ese hombre, al hombre y al loco conviviendo en un mismo cuerpo. Una voz que imagino serena, casi un susurro y, sobre todo, una voz amarga. Y desearías estar allí, para escuchar la historia con las inflexiones de esa voz, con sus silencios.
Pero el libro habla de algo más, el colonialismo bajo sospecha, el descenso a las más putrefactas bajezas humanas. Habla de lo correcto y de lo incorrecto. Y de lo que apesta.
Contra todo pronóstico, me ha gustado. En él se inspiró Coppola para su película "Apocalypse Now", que, por cierto, no he visto. Lo mismo busco un rato y la veo. No sé.

lunes, julio 03, 2006

"Buenas noches y buena suerte", de George Clooney


Con la frase que da título a la película, acababa el periodista Edward Murrow su programa semanal de noticias ("Así son las cosas y así se las hemos contado": que habrá sido de Buruaga: seguro que no pasa hambre). En la película se narra su enfrentamiento con el celebérrimo senador norteamericano Joseph McCarthy y su no menos famoso comité cazacomunistas. Eran los años cincuenta y la escena política internacional estaba dominada por la guerra fría. La propaganda que cada uno de los bandos ejercía contra el otro era brutal y alcanzaba todos los planos de la vida cotidiana (solo hay que ver "Goodbye Lenin" para hacerse una idea de lo que sucedía al otro lado del telón de acero). Y se desata la paranoia: ten cuidado tu vecino puede ser un espía, un terrorista, un rojo, un negro, un gitano: bueno, más o menos como en la actualidad. Y se crean comités y se abren investigaciones basadas en la idea de que quien no tiene nada que esconder, no tiene de que preocuparse. Y se termina cercenando las libertades que se pretendían proteger. Eso, como ahora.
Siendo este el tema principal de la película, uno de los aspectos más interesantes que se tratan es el de la financiación de los medios y la influencia de las empresas anunciantes en los contenidos de los programas que patrocinan (imagine que esta oyendo en la radio a un periodista diciendo que Evo Morales va a nacionalizar con toda justicia el petróleo boliviano y al momento escucha aquello de "Repsol: bienvenido al infinito": parecería que están diciendo que a Evo no va a haber quien lo gane) . De este modo se construye un ejemplo de ética periodística al mostrar como los redactores de CBS fueron capaces de enfrentarse a las presiones del citado senador y de sus propios jefes con tal de contar la verdad. La independencia de la prensa, de sus propietarios, sus directores y sus editores, siempre en entredicho. Cada día más.
La película se hace corta (es corta) y el director inexperto (según www.imdb.com, es el segundo largometraje que dirige) se muestra audaz tanto en el tema elegido como en el uso del blanco y negro, rotundo, envuelto en humo, y su actuación y la de David Strathairn se cohesionan para demostrar al espectador que la unión hace la fuerza. O que más vale honra sin barcos...

miércoles, junio 28, 2006

"Chunking Express", de Wong Kar Wai


Sueños: dos canciones se repiten constantemente: "California dreaming" de The Mamas and The Papas y "Dreams" de The Cranberries. A fin de cuentas, todos ponemos una y otra vez nuestra canción favorita, a todo volumen. ¿Con que soñamos mientras trabajamos?
Obsesiones: las latas de piña, las fechas de caducidad, las ensaladas, la limpieza, los uniformes. Solo son manías. por ellas me conocerás, pero por ellas me amarás.
Miedos: la ruptura, la soledad, el abandono: el fracaso. Ten cuidado con lo que sueñas, no sea que se haga realidad.
Historia de amor urbano, de encuentros fortuitos premeditados en ciudades que no duermen, que no se detienen. Slow cities imposibles. Insomnio y películas antiguas en versión original. Fast food y café solo. Colores puros, cálidos, saturados, en las calles sudorosas repletas de seres noctámbulos. La mirada de la cámara se esconde, se asoma por una puerta, por una ventana, espía la escena, respira en la nuca del protagonista. Una mirada de una sensibilidad intensa, extraordinaria, para hacer posible una obra maestra.

sábado, junio 17, 2006

"Apollo XIII", de Ron Howard


A partir de los años 50 del siglo XX, se produce la mayor competición científica y tecnológica que haya conocido la historia: la carrera espacial. Se podría asimilar al mundial de fútbol que se está disputando en estos días. Sana competencia entre dos naciones. Contribución al avance de los pueblos. Los logros de la civilización. La paz mundial. Valores universales que se pueden convertir en pura propaganda, pues la realidad suele tener dos caras (hoy se pública en www.rebelion.org un excelente artículo titulado "El fútbol es Cosa Nostra", de Victor Ego Ducrot, donde se da una visión amplia de los intereses económicos que hay más allá de los noventa minutos del partido).
Al fin, la carrera espacial no fue más que una faceta más de la guerra fría. Había que superar a la Unión Soviética a cualquier preció. Kennedy lo prometió y lo cumplió pero no sobrevivió para verlo, devorado por su propia ambición: el poder absoluto (recomiendo leer "América", de James Ellroy).
La película cuenta lo que sucedió alrededor del famoso "Houston, tenemos un problema", que supuso uno de los grandes fracasos de la NASA: misión no cumplida. El Challenger hizo plof hace ya veinte años y el Columbia estalló al regresar a la Tierra en el 2003. Desde entonces no se levanta cabeza: demasiado dinero para tan poco beneficio económico y además, si solo compite uno, no hay carrera y la victoria pierde lustre. Sin embargo, la tripulación del Apollo XIII consiguió sobrevivir tras siete días de penurias, lo que sirve a la película para convertirlo (probablemente con razón) en el mayor éxito de la NASA. Hay que tener en cuenta que la nave era más parecida a un seiscientos que al Halcón Milenario y, además, la tecnología de hace treinta años comparada con la actual desluce mucho. Es la mejor parte de la película, la que transcurre en la sala de control de Houston, con sus técnicos nivel premio Nobel devanandose los sesos mientras se tupen a tabaco y café, pero pariendo brillantes soluciones. Para que digan que fumar es malo. Lo demás, el espíritu americano, la familia feliz, los rezos, la bandera, el camino recto (tremendo cuando Tom Hanks y Bill Paxton, padres amantísimos de múltiple descendencia, miran de reojo al promiscuo Kevin Bacon, convertido en el villano de la película), todo eso mejor no fijarse, como en tanta otra americanada.

martes, junio 13, 2006

Radio. "Memorias del celuloide"

Hoy hace su debut un programa de radio. El nombre indica sin ambigüedades el carácter del mismo: "Memorias del celuloide". Los medios de comunicación de masas cada vez ofrecen un espacio menor al mundo del cine. Miento: del estreno de "Misión Imposible 3" o del de "El código Da Vinci" se enterará hasta mi abuela que en paz descanse: hay que vender palomitas. Pero el séptimo arte se ve relegado a horarios noctámbulos. Café y ojos rojos.
Que aún haya enamorados del cine que tengan el arrojo de lanzarse a las ondas para hablarnos un rato de su pasión es, cuando menos, digno de elogio.
"Memorias del celuloide" se puede escuchar los martes de 20:30 a 21:30 en la emisora independiente Radio Oasis, 106.4 de la FM si vives en Salamanca o por Internet en http://www.radiooasis.es/reprod.htm
Entre Zidane y Ronaldinho, entre el partido de Francia y el de Brasil, ha nacido un programa de radio.

domingo, junio 11, 2006

"Requiem por un sueño", de Darren Arofnosky


Sobresaliente película. No tenía ni idea del argumento antes de empezar a verla. Ni siquiera sabía quién actuaba y el título tampoco me animaba especialmente (algun día hablaremos de títulos pésimos). Pero me la recomendó mi hermano y los consejos se han de tomar según de quien vengan. Gracias.
Historia de drogas, del mundo del drogadicto. Historia de autoengaños y soledades. No asociar con una pandilla de chavales tomando rulas en el aparcamiento de una discoteca. Se habla de las drogas de los hijos y de las de los padres. Cocaína, caballo, basuco, costo, periko. Pero también medicamentos, café, chocolate, televisión, sexo. Cualquier actividad humana puede ser adictiva. El veneno es la dosis.
La película no ahorra imágenes de singular dureza, sobre todo al final de la cinta, pero la cámara y la edición están extraordinariamente bien empleadas durante todo el metraje, para transmitir al espectador el estado anímico de los personajes o el ritmo de la escena, al igual que la banda sonora: parece una película europea o mejor, una 'rara avis' estadounidense.
La actriz Ellen Burstyn hace un papel magistral de madre de yonki que acaba convertida en adicta a las anfetaminas (buscando en imdb.com, me entero de que fué nominada al oscar a la mejor actriz principal en 2001, pero se lo llevó Halle Berry por "Monster's ball": vale) y el descenso al infierno interpretado por Jennifer Connelly tampoco es manco (aquel año ganó el oscar por "Una mente maravillosa": no vale).
Si tuviera un hijo adolescente le obligaría a ver esta película, como a Alex en la "Naranja mecánica", en vez de soltarle un sermón salpicado de topicazos. En este caso, pues no siempre es así, una imagen vale más que mil palabras.