La filmografía de Hayao Miyazaki ha estado llena de cacharros voladores. Ya en su primera película, "Nausicaä del Valle del Viento", hito fundacional del estudio japonés Ghibli, los fotogramas se colmaban de aeronaves, imaginativas creaciones mecánicas que se deslizaban grácilmente por el azul cielo de los dibujos animados, una perfección aerodinámica que dejaba atónito al espectador occidental: la mirada no estaba acostumbrada a las maravillas ilustradas del anime japonés. Y por lo visto en "El viento se levanta", esa capacidad de asombro sigue viva tres décadas después: sin duda, un maestro: el viento, el cielo, el frío, el calor, la lluvia, el atardecer: nada queda fuera de la capacidad formal del arte de la animación venido de Oriente.
Para su epílogo creativo Miyazaki, que anunció su retirada con esta última gran obra, ha realizado un homenaje a los pioneros de la aviación, homenaje que se concreta en la figura de un paisano suyo, el ingeniero aeronáutico Jiro Horikoshi. Horikoshi trabajó en el diseño de muchos de los aviones de combate que impulsaron la carrera expansionista del imperio japonés en los años previos a la Segunda Guerra Mundial. Su creación más famosa fue el archiconocido Mitsubishi A6M "Zero", caza monomotor dotado de un alcance, una agilidad y una potencia de fuego inusitados para la época: ese mortífero aeroplano fue una de las grandes sorpresas para los estadounidenses en el ataque a Pearl Harbor.
La cinta se mueve por terrenos delicados. La probable faceta militarista del creador de ingenios alados se intenta equilibrar retratándole como un técnico ocupado tan solo en la resolución de problemas de física, el tópico cerebro con gafas imbuido en planos y cuentas, armado únicamente de una regla de cálculo y un lápiz, un trabajador insomne pero que sueña con volar y que está aupando a Japón en su salto hacia la modernidad: de la madera y el papel al acero y el petróleo. Para redondear el aterrizaje perfecto en el país de los héroes venerables, se pinta al genio como a un romántico enamorado de doncellas enfermizas que despiden el hálito decimonónico de la tisis. Amor desesperado y sensibilidad mortal. El viento se levanta... pelillos a la mar.
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domingo, diciembre 13, 2015
domingo, junio 06, 2010
"Nausicaä del Valle del Viento", de Hayao Miyazaki
Miyazaki ya es marca, un nombre que por si solo avanza la calidad del producto, un reclamo infalible para la taquilla: el espectador que haya visto algunas de sus obras sabe que raramente va a ver defraudadas sus expectativas. Como este año no tocaba película de Miyazaki (ni siquiera sé si el genio tokiota está dirigiendo después de su última joya "Ponyo en el acantilado") las distribuidoras han sacado a la luz esta película del año 1984, uno de los primeros largometrajes del director, generando una nueva versión más fiel a la original y cambiando los diálogos del doblaje."Nausicaä del Valle del Viento" es una historia de ciencia ficción, con una estética y una trama que resultará familiar a todo el que siguiera el género en los cómic de aquellos años: la sombra de Moebius aparece en los fotogramas: reinos interestelares (príncipes y princesas para cuentos futuristas), planetas que alternan vegetación exuberante (la amenazante jungla tóxica: naturaleza voraz) con grandes territorios desérticos, clanes en lucha desde tiempos inmemoriales (también hacen sombra en esta cinta los mundos ideados por Frank Herbert) e insectos gigantescos: las górgonas, grandes como autobuses de dos pisos, que reaccionan como una colonia de hormigas ante cualquier agresión externa.
Las siguientes películas de Hayao Miyazaki no tendrán un tono sci-fi tan marcado, pero hay algo que sin duda estará presente en la trayectoria artística de Hayao Miyazaki: esos cacharros voladores: el aire será un medio donde el director invertirá mucha de su fantasía.
Sí, otra obra maestra.
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