Después del atracón que nos hemos atizado en los últimos tiempos en cuanto a contemplar las vicisitudes, basadas en hechos reales, que se producen en torno al negocio del narcotráfico mundial, así de este lado del Atlántico ("Fariña" con Sito Miñanco como figura central) como del opuesto ("Narcos" y el celebérrimo y difunto capo colombiano Pablo Escobar), estaba por comprobar si seríamos capaces de zamparnos una nueva ración de celuloide espolvoreado con farlopa. Y el resultado del experimento ha sido que no ha hecho falta tomarse ningún medicamento para combatir la pesadez de estómago, sino que la digestión fue placentera. Incluso hubiera quedado sitio para un postre.
La oportunidad de "Loving Pablo" se puede considerar cuestionable o acertada, pues se puede pensar que se estrenó dentro de un panorama visual saturado de violentas imágenes de la historia de los carteles de la droga sudamericanos o que el éxito planetario de la serie "Narcos" motivó la salida de nuevas producciones que abunden en el tema. Desde el péplum o el western, pasando por el expresionismo alemán o las películas basadas en el conflicto bélico vietnamita, siempre ha habido modas que han impulsado diversos géneros cinematográficos durante períodos más o menos prolongados.
Fernando León de Aranoa guioniza y dirige "Loving Pablo" basándose en el libro "Amando a Pablo, odiando a Escobar" escrito por la periodista colombiana Virginia Vallejo y que fue publicado en el año 2007 causando enorme revuelo. En su libro, Virginia Vallejo compone sus memorias, narrando las circunstancias de la escabrosa relación sentimental que mantuvo con Pablo Escobar en los años en que éste era el todopoderoso jefe del Cartel de Medellín. Vallejo, que ahora deshoja, aburrida, sus días dentro del programa estadounidense de protección de testigos, pasó de ser una afamada presentadora de televisión, a seguir siendo famosa pero, a la vez, uno de los personajes más odiados de Colombia: la chica del gánster. Aranoa construye su relato fílmico apoyándose en el punto de vista personal de Virginia Vallejo, de modo que este factor se puede considerar novedoso a la hora de afrontar el ya muy trabajado retrato de Escobar.
La baza ganadora de la película reside en las actuaciones de su pareja protagonista, Javier Bardem y Penélope Cruz, que encarnan con maestría a Pablo Escobar y Virginia Vallejo. Bardem y Cruz demuestran una madurez actoral incuestionable, introduciéndose con brío y eficacia en los personajes pasionales que les toca interpretar. El mayor pero que se le puede poner a la cinta es el de haber sido rodada en versión original inglesa, forzando a todo hispanoamericano que pasase por sus fotogramas a abandonar su lengua vernácula excepto para maldecir, que eso en español se hace como en ningún otro idioma. Una de las sorpresas agradables de "Narcos" fue la de tener la virtud de mantener los idiomas originales de los personajes interpretados y con eso, o a pesar de eso, obtener un rotundo éxito internacional, confirmando que los subtítulos en la pantalla no son un baldón comercial sino un aporte de verismo. Tal cual.




