El Grand Tour. Las clases pudientes anglosajonas tenían la costumbre, en siglos pasados, de enviar a sus retoños de viaje por Europa cuando estos alcanzaban la mayoría de edad (una cifra que era algo superior a la actual: la irresponsabilidad de ser responsable de tus actos presenta una alarmante tendencia a descender en cuanto a los cumpleaños requeridos para ello). De este modo se consideraba que completaban su formación personal, tanto en idiomas como en experiencias vitales; itinerarios lentos que permitían atesorar sin problemas el recuerdo del paisaje y que propiciaban etapas en las que se visitaban sin prisa vetustas ciudades que alguna vez fueron capitales de grandes imperios: antiguas poblaciones monumentales, esencialmente de Italia, Francia y Centroeuropa, si bien alguno de estos viajeros tuvo el "valor" de incluir España en su trayecto, como fue el conocido caso de Washington Irving y su inmortal paso por Granada en 1829.
Peter Parker, excelente estudiante, también merece su Grand Tour, su viaje de fin de curso, aunque hoy en día realizar el salto transoceánico se ha vuelto un trámite anodino y falto de emoción (más allá de padecer jet lag o de que te pierdan las maletas) y el único romanticismo lo aporta la ocasión de pasar más tiempo con aquella chica del pupitre de atrás que te ha traído de cabeza todo el año académico. Coleccionar amores, coleccionar selfies: la vacuidad mediocre que configura el carácter moderno.
El recorrido por Venecia, Praga o Londres (catálogo de metrópolis transformadas en parques temáticos en las que el mayor riesgo es que acaben sepultadas por el peso de tanto turista indocumentado), sirve de excusa a los estudios Marvel para que el Hombre Araña se haga hombre de verdad, recoja la extinta antorcha de los Vengadores (apagada sin reparo en "Vengadores: Endgame") y, ante todo, Tom Holland tome ya el testigo de Robert Downey Jr. como la cara reconocible de una de las franquicias más exitosas y rentables que se haya rodado nunca: que el peso de la taquilla por venir recaiga sobre tus jóvenes hombros. Menos samba y más trabajar.
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lunes, julio 29, 2019
lunes, julio 31, 2017
"Spiderman: Homecoming", de Jon Watts
Los derechos para las adaptaciones cinematográficas de las aventuras de los superhéroes de la editorial Marvel están repartidos por distintos estudios. La parte del león la tendrá Disney desde que compró Marvel en el año 2009, pero antes de esa fecha se habían producido películas con algunos de los famosos personajes de la empresa de tebeos, filmes que se convertirían en sagas de éxito, y que recayeron en más de una productora. Por ejemplo, las aventuras de los X-Men son cosa de 20th Century Fox desde 1994, cuando esta compañía adquirió los derechos cinematográficos, Lobezno incluido, autorización que Brian Singer estrenó en el año 2000 con la primera "X-Men". Y en cuanto a Spiderman, fue la Columbia la que matriculó al Hombre Araña y Sam Raimi el que lo bautizó, con la cara de Tobey Maguire, en su cinta del año 2002. Tanto Singer como Raimi convirtieron sus películas en taquillazos y dieron así el pistoletazo de salida para la invasión de fotogramas marvelianos que ha caracterizado gran parte del cine de acción del siglo XXI.
Spiderman vuelve a casa, dice el título de la película, dando a entender que su hogar son los estudios Marvel, Disney por tanto, y el toque Disney se hace notar en esta producción. El retorno del hijo pródigo ya se había materializado en "Capitán América: Civil War", de los hermanos Russo, donde tuvo su primera aparición este Spiderman interpretado por el adolescente Tom Holland, actor veinteañero en realidad, pero que en la película debe aparecer como un chaval de quince años: Disney apunta con precisión al segmento de edad objetivo de su negocio y en ciertos momentos la cinta amenaza con volcarse hacia una de tantas sitcom para menores que abundan en el Disney Channel televisivo.
Sin embargo la película tiene apoyos suficientes como para resultar una buena opción de cine de tarde veraniega para cualquier público, mayores incluidos, y entre esos puntales se puede destacar un reparto en el que Robert John Downey Jr. ejerce de pigmalión del joven Peter Paker (Ironman es, sin lugar a dudas, el eje central, hasta el momento, del Universo Marvel cinematográfico), que el malo sea Michael Keaton (feliz jugada la de pasar de su personalísimo Birdman a encarnar un remedo de El Buitre, uno de los archienemigos canónicos de Spiderman) o que, sorprendentemente, la anciana tía May sea ocupada por el carácter latino de Marisa Tomei. Y sí, la película se pasa por el forro la historia del personaje tal y como la pergeñaron en 1962 Stan Lee y Steve Ditko para su desarrollo en cómics semanales. Pero, a estas alturas, ¿quién lee tebeos de superhéroes?
Spiderman vuelve a casa, dice el título de la película, dando a entender que su hogar son los estudios Marvel, Disney por tanto, y el toque Disney se hace notar en esta producción. El retorno del hijo pródigo ya se había materializado en "Capitán América: Civil War", de los hermanos Russo, donde tuvo su primera aparición este Spiderman interpretado por el adolescente Tom Holland, actor veinteañero en realidad, pero que en la película debe aparecer como un chaval de quince años: Disney apunta con precisión al segmento de edad objetivo de su negocio y en ciertos momentos la cinta amenaza con volcarse hacia una de tantas sitcom para menores que abundan en el Disney Channel televisivo.
Sin embargo la película tiene apoyos suficientes como para resultar una buena opción de cine de tarde veraniega para cualquier público, mayores incluidos, y entre esos puntales se puede destacar un reparto en el que Robert John Downey Jr. ejerce de pigmalión del joven Peter Paker (Ironman es, sin lugar a dudas, el eje central, hasta el momento, del Universo Marvel cinematográfico), que el malo sea Michael Keaton (feliz jugada la de pasar de su personalísimo Birdman a encarnar un remedo de El Buitre, uno de los archienemigos canónicos de Spiderman) o que, sorprendentemente, la anciana tía May sea ocupada por el carácter latino de Marisa Tomei. Y sí, la película se pasa por el forro la historia del personaje tal y como la pergeñaron en 1962 Stan Lee y Steve Ditko para su desarrollo en cómics semanales. Pero, a estas alturas, ¿quién lee tebeos de superhéroes?
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