"Vértigo" fue una de las películas menos rentables de las dirigidas por el inglés. El público no acudió en masa a contemplar ese genial relato necrófilo lleno de dobles sentidos y de una profundidad psicológica enorme: ahora aparece la primera en muchas de esas estúpidas listas que intentan catalogar el talento por estadísticas o por modas, lo cual no quiere decir que no merezca tanto honor. Así pues, el director de cine más famoso de su tiempo (sus apariciones televisivas en "Alfred Hitchcock presents", tuvieron sin duda mucho que ver en ello) y quizá de todos los tiempos, también tenía miedo de la respuesta del público. Y la principal causa de ese miedo era que, rebasada la frontera de los 60 en años cumplidos y en películas dirigidas, era aún capaz de asumir riesgos, de romper moldes, de ver a través del ojo de la cámara con puntos de vista alternativos y originales: de no ir a lo seguro. "Psicósis" era un material peligroso, demasiado violenta y sensual para los preceptos cinematográficos de la época: Hitchcock se vio obligado a producirla él mismo, jugándose los cuartos (los que tenía en el banco y los de la casa donde vivía, que tuvo que hipotecar) y el prestigio: el miedo al fracaso no es sólo económico: orgullo de artista: ser pretencioso también puede ser un rasgo de genialidad. Al final, "Psicósis" fue su mayor éxito comercial y le convirtió en un tipo muy, muy rico.
No quería ver "Hitchcock" en una sala de cine, intuyendo que escuchar las interpretaciones (que seguro que iban a ser geniales y así han sido) de Anthony Hopkins y Helen Mirren sometidas a la castración del doblaje, era perderse una parte sustancial del espectáculo. Prefería esperar al DVD o a una improbable sesión en V.O. en Salamanca. Pero un domingo gélido de febrero empuja a acudir al cine, y el apellido y la silueta abultada de un cineasta para la eternidad compran la entrada. Ninguna decepción. Las circunstancias cinéfilas del rodaje de "Psicósis" (Scarlett Johansson como Janet Leigh, James D'Arcy como Anthony Perkins -clavado- o Jessica Biel como Vera Miles, están francamente bien en sus respectivos papeles: buena película de actores) y la recreación de la relación de pareja entre Alfred Hitchcock y Helen Mirren y de las obsesiones (las rubias, los asesinos: no mezclar sin la supervisión del acomodador) personales del autor, construyen esta excelente historia, muy entretenida: tan entretenida como una de Hitchcock.
El maestro dirige, implacable, una orquesta aterrada de espectadores, un concierto de sobresaltos y gritos, una masa de ojos incapacitados para el parpadeo: "Psicósis". Y mi compañera de platea no la había visto. ¿Cómo será ver "Psicósis" por primera vez?
art by Tomás Serrano



