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domingo, marzo 11, 2012

"Blackthorn", de Mateo Gil

Cuatro premios Goya se llevó este notable western, premios de esos que llaman premios técnicos, como si fueran la deleznable morralla frente a los otros, a los artísticos. Pero la fotografía de este filme está ahí, premiada ante todas las demás, y la fotografía es el epicentro del arte cinematográfico: sin fotogramas de celuloide no eras nada, proyector amado, aunque ahora tengas un nieto digital. Los farallones de Arizona mudan en altiplano andino y el Llano Estacado ahora es el impresionante salar de Uyuni, de modo que la épica del paisaje avasallador del muy lejano oeste se hace presente una vez más, poderosa y rotunda: el territorio indómito, testigo mudo de la avaricia humana. Una vez más.
Crepuscular, por supuesto, tan crepuscular que se atreve a poner sobre su caballo al mítico Butch Cassidy, avejentado y oculto en Bolivia, que no murió en aquel tiroteo contra los soldados, no, en "Dos hombres y un destino" de George Roy Hill, y que ahora en vez de la cara del difunto Paul Newman tiene la de Sam Shepard, que borda su papel, motivo más que suficiente para ver "Blackthorn" (recuerdo "Elegidos para la gloría" de Philip Kaufman, epopéyica película del año 1983 en las que aparecen algunas de las que serían caras habituales del cine estadounidense posterior como el propio Shepard, pero más aún, Ed Harris, Dennis Quaid, Scott Glenn, Fred Ward, Lance Henriksen: una película generacional de grandes actores). Crepuscular y maniquea, pues ese es otro de los rasgos definitorios del género, buenos contra malos, aunque ya hace muchos años que descubrimos que los indios no eran los malos y que el héroe es políédrico: lo mostró Ethan Edwards como nadie: John Wayne en "Centauros del desierto" de John Ford: el héroe está sujeto a fuerzas que vapulean su destino: Ulises, ¿de dónde vienes?: hacer lo que se debe hacer es transitar por un lugar terrible.
Un western nominado a mejor película del año 2011. Casi seguro que en 25 años de historia del premio, es la primera vez que sucede, la primera vez que ese género alcanza tanto honor en España. Decía Santiago Segura en su genial intervención durante la ceremonia de entrega, que "Vente a ligar al oeste", de Pedro Lazaga, era la última que él recordaba. Francamente, yo no la recuerdo, seguro que aquella era una gran película. "Blackthorn", aunque no se trate de una obra maestra, perdurará en mi memoria.