El título suena como el romance de cordel que el ciego va a recitar en la plaza, un día de mercado, a cambio de la generosa limosna de la concurrencia. Bandoleros de andanzas muchas veces relatadas, que recorren las generaciones: cuentos de lumbre que desbordaban las fantasías sin envilecer por la saturación visual indiscriminada del tubo catódico. Las correrías salvajes de cualquier forajido reunían los clásicos ingredientes de cualquier best seller moderno: crímenes, traiciones, intrigas, romances. Tan grande fue la raíz que la historia de alguno de ellos echó entre sus congéneres, que sin el menor esfuerzo ha llegado a nuestros días.Hasta hoy Jesse James tenía la cara de Kris Kristofferson en "Los últimos días de Frank and Jesse James". Con barba Jesse James, afeitado Billy el Niño ("Pat Garrett & Billy the kid"), aunque en mi imaginario particular la cara de este último es sin duda la de Paul Newman en "El zurdo" (el ínclito William Bonney seguro que me lo agradece, asombrado por reflejarse en la cara del guapo Newman; ambos tienen ahora la oportunidad de compartir impresiones desde el otro barrio). Ahora es Brad Pitt el que hace el papel: hay que mostrar la faceta más violenta y paranoica del personaje y el actor tiene que darle la dosis justa para no estropear la leyenda del Robin Hood norteamericano (sobre todo en los estados del sur de Estados Unidos, ya que Jesse James era un héroe para el bando confederado: los maquis de los yanquis). Lo hace muy bien. Casey Affleck será, a la perfección, el cobarde Ford, el traidor mezquino y miserable odiado por todos: la bala que nunca se oye para Jesse James.
Robert Ford asesina al ídolo de la juventud, muerte necesaria para alcanzar la madurez. Matar al padre, que dicen los psicoanalistas. Y, de paso, parasitar la inmortalidad.