La otra opción era "Aviones" pero para qué entrar a verla y dedicar una entrada más a despotricar contra Disney (igualmente lo voy a hacer: será que me encanta repetirme), lamentando la dolorosa desaparición de Pixar (comprar para guardar en un baúl y tirar la llave: no se ha adquirido el talento ajeno, se ha borrado la competencia a golpe de talonario) como fuente segura de la que durante varios veranos, año tras año, fue la mejor película de animación: "Ratatouille", "Wall-E", "Up" y "Toy Story 3", una racha triunfal en este blog, cercenada sin piedad por los herederos del ratón Mickey. El mundo Pixar, un mundo perdido.
Vamos a "Epic", ese mundo secreto, que en el cartel y en el trailer parece recordar a la estética de "El origen de los guardianes" de Peter Ramsey, una grata sorpresa para las navidades pasadas. "Epic" propone el recurrente conflicto entre el bien y el mal, representado esta vez por la lucha mortal entre dos razas de seres diminutos que viven en el rincón más profundo del bosque: los Hombres Hoja contra los maléficos Boggans (elfos contra orcos, me ha recordado la pinta de unos y de otros). Desde el primer cuento infantil que se haya relatado alguna vez, virtud y maldad se han visto las caras, una reducción maniquea repetida infinidad de veces y que ha funcionado siempre a la perfección, receta infalible. Esta vez no será menos.
Y vamos a asombrarnos con los impresionantes niveles de detalle alcanzados por la animación por ordenador, con una acción trepidante y con un diseño de personajes espléndido: si el paraje verde que defienden los Hombres Hoja es un deslumbrante vergel de colores poblado por seres fantásticos, personificación de flores y animales (la fábula), no menos atractivo es el mundo lóbrego y oscuro (el infierno) que emerge del podrido territorio Boggan, pequeños monstruos dominados por una ansia de destrucción que conecta con las tramas pergeñadas por la fértil imaginación de Michael Ende (los Hombres Grises de "Momo", La Nada de "La historia interminable") o de Tolkien (Sauron extendiendo la Oscuridad desde el Este en "El Señor de los Anillos"). Las influencias son válidas para aquel que sabe recogerlas sabiamente.
Cruzada de héroes contra demonios, fantasía épica apta para menores, contada con humor pero sin incidir en tonos infantiloides: la muerte hace presencia y se acepta como un engranaje más de la balanza, del equilibrio, del ecosistema bien afinado. Hoy leía en Babelia, en el Sillón de orejas que cada semana escribe con maestría Manuel Rodríguez Rivero y decora Max, que el catedrático de demografía Carl Haub cifra en 107.602.707.791 el número de homo sapiens que hemos nacido hasta el año 2011. De todos ellos seguimos respirando alrededor del 6%. El resto es abono, sentencia certero el columnista, una frase corta para que se recuerde bien.
Carpe diem, apostillo.




