Ese trío formado por el Niño, el Compi y Halil (Jesús Castro, Jesús Carroza y Saed Chatiby: en el reparto también figuran Luis Tosar, Sergi López o Eduard Fernández, pero en esta ocasión no se me ocurre nada que destacar de sus actuaciones) me ha recordado, en sus roles, a los de el Maki, el Popi y el Moromielda. Makinavaja, Popeye y Mustafá, las creaciones del gran Ivà, que durante años nos alucinaron desde las páginas de la revista "El Jueves", respondían a determinados prototipos de tipo duro, secundario gracioso y tercero en discordia al que le caen todas las bofetadas (pensándolo bien, puedes encontrar referencias de esa conjugación de caracteres hasta en Los Payasos de la Tele), arquetipos que se repiten una y otra vez y que anidan eternamente en ese ente denominado el inconsciente colectivo o la aún más mística ciencia infusa. En cualquier caso, los guiones del fallecido Ivà para sus historietas (al igual que sus inigualables personajes) superaban en mucho la trama, algo mecánica, que han pergeñado Daniel Monzón y Jorge Guerricaechevarría, colaboración que dio buenos frutos a propósito de la anterior película de Monzón, "Celda 211", si bien no está de más recordar que aquella historia carcelaria era una adaptación de la novela de Francisco Pérez Gandul.
De las aventuras de Makinavaja balanceo hacia "Corrupción en Miami", la serie televisiva que arrasó en los años 80 y que fijo que también echó raíces en el inconsciente mencionado. Mucho más alejada en el tiempo se sitúa "La posada de Jamaica" de Alfred Hitchcock: playas iluminadas por un tenue farol, trampas mortales de naufragio, vaciadas a toda prisa del cargamento del desdichado pecio. Si además añado al cóctel la novela "La reina del sur" de Arturo Pérez-Reverte y sus persecuciones de lanchas rápidas, cargadas de fardos de droga, navegando a toda velocidad por las aguas del Estrecho de Gibraltar, el déjà vu que produce "El Niño" es una sensación continua durante todo el metraje. ¿Todo visto? Pues no. Las localizaciones en las que se rueda "El Niño" (Gibraltar, Ceuta, Algeciras, Tetuán, Sotogrande, ...) y la escenas de acción (Policia Nacional y Guardia Civil jugándose el físico más allá de lo que exige una magra nómina, aunque, ay, la corrupción no sea cosa sólo de Miami), producirán un fuerte impacto (adrenalina delictiva a escasos kilómetros de la playa vacacional) en el espectador patrio, que comprobará en la película cuán cerca de casa se asienta el negocio del narcotráfico: narcotráfico hacia arriba y hacia abajo, de la mula al capo y regreso: aquel "Bajarse al moro" de Fernando Colomo pierde la inocencia ante los ajustes de cuentas de las mafias internacionales: albanokosovar se ha convertido en un sinónimo moderno de violencia impía dispuesta a todo, muy lejos de la imagen cuasi-entrañable que encarna la actividad económica folclórica, ecológica y sostenible sólidamente amenizada por los tambores de Ketama (de legalización se habla hoy mismo en la ONU).
Éxito para la taquilla del cine español, buena noticia, un éxito que, me apuntan, también puede estar provocado por otro éxito televisivo reciente, la serie "El príncipe", que no he visto pero que, al parecer, tiene bastantes puntos en común con "El Niño". No cabe duda: la conexión entre las cadenas de televisión y el cine español más visible (o sea, más promocionado) es cada vez más fuerte, y sólo hay que echar un vistazo a que la productora que presenta "El Niño" está detrás del otro taquillazo nacional reciente, "Ocho apellidos vascos" de Emilio Martínez-Lázaro, para ser consciente de que las casualidades no entran en el mundo del marketing, ¡Anda! ¡Si también es la cadena que ha emitido "El príncipe"! Cualquier día de estos nos empiezan a poner anuncios en la parte inferior de la proyección, ya lo verás... La cadena amiiiiga. El inconsciente colectivo lo tiene crudo.



