Mostrando entradas con la etiqueta David Cronenberg. Mostrar todas las entradas
Mostrando entradas con la etiqueta David Cronenberg. Mostrar todas las entradas

lunes, junio 27, 2016

"Maps to the Stars", de David Cronenberg

Las guías turísticas de Los Angeles deben incluir, obligatoriamente, información sobre el lugar donde viven sus vecinos más famosos: más estrellas que en el cielo, como se titulaba aquel programa cinéfilo que presentaba Terenci Moix: more stars than in heaven, como presumía, seguro que con razón, la Metro Goldwyn Mayer en sus años dorados: Clark Gable, Greta Garbo, Judy Garland, Mickey Rooney, Katharine Hepburn, Spencer Tracy, James Stewart,... Desde sus inicios la industria del cinematógrafo se percató del tirón que los protagonistas de sus películas ejercían sobre legiones de espectadores que los contemplaban arrebatados: Rodolfo Valentino, inventor de las fans desmayadas. El imaginario popular atribuía al actor o a la actriz, esforzados trabajadores del séptimo arte, las virtudes que interpretaban en sus personajes: valor, romanticismo, heroísmo, seducción, bondad sin límites. Y los grandes estudios se empleaban a fondo para que el telón no cayera fuera de la sala de cine, para que el glamour se perpetuara noche y día, sin dejar al descubierto las debilidades intrínsecas a cualquier fábrica de sueños. Que sueños son.
De vez en cuando algún director mira hacia el ombligo de la profesión, tira de la manta y expone la cara oculta, esa que las autopistas de la información han convertido en un territorio transitado: fichas policiales, caras sin maquillar, sobredosis, clínicas rehab, cirugías estéticas salvajes. Lo peor de todo, el olvido: caducadas estrellas infantiles exprimidas hasta la última gota y esquizofrénicas estrellas antiguas locas por que las dejen secas otra vez. El precio de la fama abona terrenos de demencia, de confusión mental disparada hacia la violencia, lugares en los que David Cronenberg se mueve como un pez en el agua. Como un tiburón, en realidad.

domingo, junio 10, 2012

"Un método peligroso", de David Cronenberg

Pocos directores se han adentrado tanto en la psique humana como David Cronenberg: siempre, eso sí, extrayendo al tema los tintes psicosangrientos que han dominado su carrera. Carne (Long live the new flesh!) y mente como una combinación eficaz para lograr algunas de las mejores producciones del cine fantástico de los años 80 y 90, como "Videodrome", "La mosca", "Inseparables", "El almuerzo desnudo", "Crash". En el siglo XXI parece que sus tramas dieron cierto giro hacía el género negro pero sin perder un ápice de brillantez y provocación: éxitos recientes como "Una historia de violencia" o "Promesas del Este", cintas donde el genial actor que es Viggo Mortensen se convierte en la cara reconocible, en el actor franquicia para el director canadiense.

Con esa filmografía, tan inclinada a comerse el tarro en busca de las fuentes de la locura y el homicidio, no es de extrañar que la primera incursión (creo) de David Cronenberg en cine histórico, en biografías de personajes conocidos (películas de esas que justo antes de poner el the end aparece un breve texto sobre fondo negro que te cuenta qué fue de ellos más adelante para ahorrarse así un montón de metraje más o menos necesario), se dedique a figuras fundamentales en el nacimiento y desarrollo del psicoanálisis, Sigmund Freud, Carl Jung y Sabina Spielrein: un austriaco, un suizo y una rusa: Europa a principios del siglo XX propiciaba el encuentro fértil de nacionalidades diversas para conseguir avances inéditos en el arte y en la ciencia: tras la Segunda Guerra Mundial todo eso quedaría extinguido sin remedio: Estados Unidos se quedaría con todo. El mencionado Mortensen hace de Freud y da lo mejor, como de costumbre. Para encarnar a la pareja turbia formada por el doctor Jung y su paciente/amante/colega Sabina Spielrein, los escogidos serán Michael Fassbender y Keira Knightley. La histeria desbocada y sobreactuada de ella contrastarán demasiado con la falta de apasionamiento y exceso de profesionalidad de él como para obtener una apariencia de enamoramiento que resulte convincente para el público: no hay química por ninguna parte. ¿Y la sangre? Apenas un corte en una mejilla.

Síndromes, complejos, pulsiones. Terapia e interpretación. Deseo y represión, necesidad y conducta. La película permite asomarse brevemente a la construcción de tesis novedosas que rompen con el dogma establecido y habilitan la posibilidad de situarse en un punto de vista alternativo y enriquecedor. Pioneros abriendo nuevos caminos y exponiéndose a su vez a los peligros de un terreno desconocido. Quizá sea el mayor valor de "Un método peligroso", mostrar cómo el gigante intelectual se arriesga a identificarse con el objeto de su estudio.

Fíjate que ha hecho películas raras. Pues ésta puede ser la más rara de Cronenberg. Tanto, que no parece una película de Cronenberg.