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domingo, mayo 18, 2014

"Las aventuras de Peabody y Sherman", de Rob Minkoff

Tarde de sábado de cine familiar. La mitad a la sala 3, para ver "Violetta: la emoción del concierto", de Matthew Amos. La otra parte a la sala 2, a "Las aventuras de Peabody y Sherman", del oscarizado Rob Minkoff ("El rey León", firmada a medias con Roger Allers, que después de lo visto ayer me huelo que era el bueno de la pareja). Un progenitor o progenitora y un niño o niña por sala, gracias. La preferencia infantil marca el título y el adulto es el convidado de piedra, aunque muchas veces ha habido suerte (¡ay, aquellos años de Pixar!). Sinceramente creo que me lo hubiera pasado mejor contemplando el concierto milanés de la gira mundial heredada del gran éxito del "Fama" argentino para pre-adolescentes, "Violetta". Al menos no habría dudas de los fines del espectáculo al que se va a asistir.


"Las aventuras de Peabody y Sherman" se construye alrededor de los enredos provocados por los viajes en el tiempo de un perro llamado Peabody y su hijo adoptivo Sherman: animal y humano invirtiendo la relación del doctor Emmett "Doc" Brown (Christopher Lloyd) y su peludo amigo Einstein para "Regreso al futuro" de Robert Zemeckis. Pero, como se dice en la película, si un hombre puede tener un perro, por qué no lo contrario. ¡Uff! Por cierto, imdb me chiva un dato curioso: ¿será casualidad que en una de las famosas escenas de "Regreso al futuro", aquella en la que Marty McFly, recién llegado al pasado, al año 1955, es confundido con un extraterrestre por una familia de granjeros, la familia Peabody -¡Mutante hijo de puta!, le grita el padre a McFly mientras le dispara con su escopeta-, el hijo se llame Sherman? ¡Sherman Peabody! ¡Vaya! Bueno, en todo caso fue el guionista de "Regreso al futuro" el que realizó el homenaje bautizando personajes, un recuerdo que estaría dirigido hacia una serie estadounidense de dibujos animados de los años 50 llamada "La Improbable Historia de Peabody", producción bastante desconocida en España y que es en la que se basa "Las aventuras de Peabody y Sherman".


La película debe ser poco más que eso, un revival para fans. Me temo que sería la única excusa para querer verla. Esa o que te toque sujetar la vela, claro. Otra cuestión es el destrozo de la Historia mundial que perpetra la cinta: la Revolución Francesa se produjo porque a María Antonieta le gustaban mucho las tartas: espero que fuera una metáfora. Quizás se puede pensar que conseguir que un niño sepa relacionar el personaje y su época es un premio nada desdeñable, pero el rechinar de mis dientes tampoco tiene precio.