"They're here, the end times"
Saul Goodman
"Breaking Bad"
Temporada 4, Episodio 12, "End times"
Temporada 4, Episodio 12, "End times"
El astuto abogado de Walter White (Bryan Craston), Saul Goodman (interpretado a la perfección por Bob Odenkirk: uno de los mejores personajes que ofrece la serie: Better call Saul!) anticipaba en su afirmación la certeza antigua de que el tortuoso camino delictivo trazado a lo largo de la serie "Breaking Bad" había llegado a un desgraciado final en aquel capítulo: este asunto no podía terminar bien. Lo mismo debe haber pensado el cine español, ya que en los últimos tiempos parece haberse asomado al cine apocalíptico y de catástrofe global: "Fin" de Jorge Torregrossa o "Extraterrestre" de Nacho Vigalondo" o, en cierta medida, "Lo imposible" de Juan Antonio Bayona, serían ejemplos de esa tendencia.
En "Los últimos días", una distopía futurista ubicada en un posible presente, una plaga asuela la civilización occidental. Ese mal funciona como alegoría de una sociedad aséptica y climatizada, pulida tecnológicamente hasta el mínimo detalle de confort y disponibilidad. Toda actividad se puede realizar cómodamente desde casa: trabajar, hacer la compra, incluso ligar. ¿Para qué salir? Se vive de espaldas a la naturaleza pero esquilmándola con codicia irreparable, desenfrenada: la venganza será terrible: volver a la caverna y dejar que el bosque inunde el asfalto (como sucede en Pripyat, la ciudad abandonada tras el accidente de Chernobyl y que ahora está poblada por animales salvajes de todo tipo, tranquilos ante la ausencia de la peor plaga, el hombre). Sin embargo el retorno a Pachamama no implica alcanzar la condición benigna del buen salvaje. Salvaje y punto: acuciado por la necesidad el amable vecino se vuelve un bárbaro, un animal acorralado dispuesto al asesinato y al robo y que teme constantemente ser presa de otro: ahora sí que vas a a tener stress por algo cierto y no por obsesiones paranoicas. Esa aparición de los peores instintos en situaciones críticas de pandemia ya quedó patente en "A ciegas" de Fernando Meirelles, película con un punto de arranque parecido al de "Los últimos días", o en las terribles "La carretera" de John Hillcoat (si "A ciegas" se basaba en un escrito de José Saramago, "La carretera" lo hacía en uno de Cormac McCarthy: así es difícil hacer un mal guión) y "El tiempo del lobo" de Michael Haneke: devorar al resto de la especie a falta de otra cosa que llevar a la mesa.
"Los últimos días" es una película de buena factura, entretenida y vibrante. La acción se sitúa en escenarios de Barcelona, de los que están a la vista y de los que no: underground poblado de masas de refugiados, en alcantarillas y túneles de metro: el hombre transformado en rata de cloaca, al fin. La trama adolece de un guión hollywoodiense (emociones fáciles y acciones inverosímiles) pero es una tara que se puede perdonar porque la película no aburre y sabe mantener la tensión desde el primer momento: una road movie caminada, una odisea urbana llena de complicaciones: Ulises buscando a Penélope, aquella del bolso de piel marrón, los zapatos de tacón y (Barcelona..., Serrat..., está claro..., ¿o no?) el vestido de domingo.
Y al final... ¿eso es de "Mad Max III"?
We don't need another hero, my friend.



