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martes, agosto 16, 2011

"Cars 2", de John Lasseter y Brad Lewis

Pinchazo.
Durante varios años la cita estival con las producciones animadas de la compañía del flexo saltarín, Pixar, (casada desde hace ya un lustro: señora de Disney), suponían una alegría dentro de la magra cartelera veraniega, la perfecta excusa para llevar a los niños al cine y, de paso, ver una de las que casi seguro sería mejor película no sólo del verano sino también una de las mejores del año cinematográfico. "Ratatouille", "Wall-E", "Up" y "Toy Story 3": una lista que engordaba poco a poco pero con seguridad, puntualidad y mérito: una lista extraordinaria. Pues ya se fastidió la cosa: este año no.
Si uno de los puntos fuertes en cada uno de los títulos de la lista apuntada (más allá de que la habilidad de los animadores en cuanto a que el preciosismo de detalles y el diseño de personajes te deje boquiabierto, algo que ya empieza a darse por descontado) era el guión, en "Cars 2" es todo lo contrario: del acero y la fibra de carbono a la carrocería de plomo: un plomazo. Se toman los tópicos de las películas de James Bond y se construye un remedo de historia de conspiración, con cierta intención ecológica en el fondo en cuanto a cuestionar el uso de combustibles fósiles (para unas películas protagonizadas por un vehículo de carreras, donde todos los personajes se alimentan de gasolina y cualquier fotograma es una sublimación de la industria del automóvil y sus iconos de cualquier época, el mensaje medioambiental no pega ni con cola), un cuento que de puro simple queda mal explicado. Para rematar la faena el protagonismo se desplaza a Mate, la grúa oxidada, el amigo inocentón y paleto de Rayo McQueen, convertido en héroe por accidente, improvisado agente secreto paródico pero con bastante poca gracia: lecciones de humildad para pequeños espectadores: todos somos valiosos si somos gentes de bien: honesto y modesto.
Así que la balanza se inclina peligrosamente hacía el lado de la imagen abandonando el del guión, potenciando una espectacularidad demasiado ruidosa y monótona ("Cars", siendo en mi opinión de las más flojas del catálogo, funcionaba por originalidad, pero esa característica sólo es eficaz la primera vez, por supuesto), localizando a los cochecitos en distintas ciudades del mundo pero agotando a su vez más tópicos (geográficos ahora) y, lo peor, provocando bostezos en los pequeños de la platea, los mismos que en el 2006 se lo habían pasado en grande con el bólido rojo. Bostezos en los pequeños y en los grandes, claro. En mi caso no me dormí, no, cómo puedes pensar eso. Sólo cerré los ojos un momentín de nada.