Escritores soldado: la pluma y la espada. El ejemplo más conocido es el de Miguel de Cervantes: el manco de Lepanto, el cautivo en Argel. La biografía de Lope de Vega también da, de sobra, para un relato apasionante: el signo de los tiempos: el imperio sin noche atrae de modo inevitable a legiones de hijos de algo en busca de fortuna, o así lo destaca el lado más llamativo de la Historia, cuando realmente este país no era más que un erial lleno de campesinos harapientos y lo siguió siendo durante siglos. La película arranca con imágenes de campos agostados entre caminos polvorientos iluminados por un sol inclemente. Tropas andrajosas retornan de su última batalla con los bolsillos tan vacíos, o casi, como cuando partieron. Fotogramas arrasados en sepia, cenicientos, recorren calles pedregosas y muestran muros desvencijados de un Madrid imposible de encontrar a no ser en unos espléndidos decorados (los exteriores fueron rodados en Marruecos). La ambientación escapa de dar la imagen pulcra de, por ejemplo, la serie de televisión "Los Tudor": si en "El perfume" de Patrick Süskind se intuye que un viajero en el tiempo que aterrice en una metrópoli de siglos pasados se asfixiaría con el hedor de las calles, en "Lope" no se duda a la hora de enseñar roña y herrumbre: cuadros de Murillo transportados al celuloide como receta segura de fidelidad y verismo.
Elena Osorio, Isabel Urbino. Los nombres de los amores de Lope de Vega resuenan en recónditos rincones de la memoria de la escuela. Cada poeta necesita sus musas y se componen parejas eternas, como Zenobia Cambrubí y Juan Ramón Jiménez, Leonor y Machado o Beatriz y Dante. Así que con detalles de la vida del fénix de los ingenios se puede lograr una buena película, por supuesto, potenciando el lado aventurero frente al intelectual y, finalmente, dejar que el romanticismo domine la escena. Pilar López de Ayala y Leonor Watling, excelentes ambas, actrices consolidadas, encandilarán a Alberto Ammann hacia la pasión arrebatada llena de versos, una elección de protagonista que eleva el grado indómito y seductor del personaje retratado y que apuntala al funcionario secuestrado de "Celda 211" de Daniel Monzón (también aparece Luis Tosar en "Lope" aunque en un papel discreto: no todos los días son fiesta) en una carrera más que prometedora. Y a Andrucha Waddington, este director brasileño que tan bien ha recreado el mundo del teatro en el Siglo de Oro, le seguiremos la pista.
