domingo, enero 19, 2020

"Los dos papas", de Fernando Meirelles

La coexistencia temporal de dos papas en la Iglesia Católica, es un suceso poco frecuente. Además, se trata de dos tipos cuya percepción pública resulta contrapuesta: Benedicto el malo, Francisco el bueno. Esta reducción maniquea de la interpretación eclesiástica que sendos cardenales pueden tener, particularmente, en cuanto a su objetivo como líderes al frente de millones de feligreses repartidos por todo el orbe (término papal como pocos), queda desmentida en el retrato amable que el director Fernando Meirelles realiza, sin embargo, de forma excelente.
El metraje pasa de puntillas por los escándalos (por ejemplo el manejo indulgente de los casos de abusos a menores o la gestión opaca de las cuentas vaticanas) que asediaron el pontificado de Benedicto XVI y se muestra mayor hincapié en cuestionar las responsabilidad de Jorge Bergolio como jerarca de los jesuitas argentinos durante la dictadura del general Videla. El díptico, así, se equilibra, y la trama se genera a partir de la reconstrucción de una serie de encuentros ficticios entre ambos personajes: largas conversaciones que se tornan en confesión mutua y que toman fuerza en las magníficas actuaciones de Anthony Hopkins y Jonathan Pryce. Además, el espectador tiene la oportunidad de disfrutar de la contemplación de emplazamientos de rodaje extraordinarios como la Capilla Sixtina: no, me temo que las cámaras del director brasileño nunca tuvieron permiso para situarse debajo de los inmortales frescos de Miguel Ángel, pero no se puede negar que el decorado y la iluminación mostrados en esta cinta son impresionantes.
Hannibal Lecter vs Don Quijote, si nos fijamos en algunas de las interpretaciones más icónicas de Hopkins y Pryce. En una esquina, con calzón blanco, Benedicto XVI, campeón del mundo de la categoría, y en el rincón contrario, de negro, el aspirante al título, Francisco. Dos virtuosos de su estilo, dos técnicas opuestas, tan reconocibles e irreconciliables como sus respectivos bandos de seguidores: la frialdad del intelectualismo teológico cara a cara con la cercanía cálida de la Iglesia de los pobres. Un duelo Alemania - Argentina de los que hacen época: el viejo y el nuevo mundo frente a frente, disputándose el ansiado Anillo del Pescador. El papado en el diván.

11 comentarios:

  1. Recomiendo que en la reseña de una película se eviten palabras complejas, cuyo significado no se conozca. Maniqueismo es algo complejo, distinto del significado que usualmente suele darse.

    Saludos.

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    1. Gracias por su comentario y su recomendación, Demiurgo.
      Sin embargo, no estoy de acuerdo con lo que usted opina. En una conversación cotidiana se emplea un vocabulario reducido, términos de manejo rápido que no requieran ningún esfuerzo de interpretación. Pero yo creo que no se ha de escribir como se habla, sino que la escritura (y, por tanto, también la lectura) es un ejercicio de meditación y de estilo: de búsqueda del sustantivo más adecuado y del adjetivo más preciso.
      Según la Real Academia Española, la segunda acepción del termino "maniqueísmo" es la siguiente: "Tendencia a reducir la realidad a una oposición radical entre lo bueno y lo malo". A muchos directores de cine se les acusa de maniqueos cuando retratan a sus personajes buenos muy buenos y a sus personajes malos muy malos. Meirelles podría haber caído en ese vicio artístico dadas las características que la opinión pública, perezosa en sus enjuiciamientos, le ha concedido a los dos hombres a los que dedica su cinta. Pero no lo ha hecho y me parecía oportuno destacarlo.

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  2. Pues me has despertado el interés por esta película. Me resulta curioso el recorrido de Fernando Meirelles como director. Me chifla Ciudad de Dios, que fue cuando le conocí, pero lo adoré con El jardinero fiel. Luego no me ha vuelto a impactar tanto, pero lo que he ido viendo siempre hay algo que me ha resultado interesante de su mirada. Y ver a Hopkins y Pryce juntos, apetece.

    Beso
    Hildy

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    1. Y añado otro buen título de la filmografía de Meirelles, "A ciegas", adaptación de la obra de Saramago.

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  3. es amena pero bastante fría la película. Y la diferencia entre ellos parece una burla, nada de fondo, todos detalles nimios como confesar a los divorciados o darle la hostia a homosexuales. En fin, no es mala película pero no aporta demasiado.

    Encima soy de Huracán, el equipo rival del Papa que nombra 2 o 3 veces ja

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    1. Siempre vas en contra de la corriente viejo??? Sos el verdadero salmón!

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    2. Bueno, espero que su opinión, amigo JLO, no esté segada por algo tan banal como el equipo de fútbol del que uno es seguidor, ja, ja.

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  4. En primer lugar, debo decirte que pertenezco a la confesión protestante, de allí que mi relación con el papado sea distante, para no decir nula. Lo que hace que el suscrito, como espectador no comprometido , sea el más objetivo para juzgar la producción y lo que dices en tu entrada.

    Vi la película y me pareció buenísima.
    En primer lugar por lo que tu aclaras de entrada; No cae en el maniqueísmo rampante en el que tanta literatura y cine suele caer. Además el director teje los hechos (los encuentros pueden que sean ficción pero todo lo que allí se habla es algo que pasó en la realidad) con un cuidado tal que hace armonizar a personajes que por diseño son adversarios. El juego de fútbol ayuda mucho en este aspecto. Y difiero de mi colega JLO cuando la califica de "fría" yo creo más bien que es cálida, tanto como una chimenea encendida toda la noche. Y en cuanto a las actuaciones. Ambas muy buenas, pero me ganó Hopkins,tanto que ahora siento gran simpatía por Benedicto ¿puedes creerlo? Por otra parte, me enteré de cosas que ignoraba, por ejemplo, no sabía que Benedicto es un músico, y de los grandes ¡En fin! Creo que es una gran película y que a pesar de estar enmarcada en tanto escándalo, para nada es una crítica destructiva sino NECESARIA pues dará nuevas fuerzas al clero para afrontar los retos que como misión tienen que hacer en el mundo.

    Y a tí...Gracias por tan buena entrada

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    1. Muchas gracias a ti por tu visita y por haber leído la entrada. Veo que coincidimos en muchas de las apreciaciones sobre ella. Disfruté viéndola y a fin de cuentas aborda un tema de dimensión mundial

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  5. Hola Licantro, la vi. A mí, tal como a vos, me pareció muy interesante, me parece que el director brasileño lo que hizo fue matizar los estereotipos de los personajes reales, tanto que en un punto parecen amalgamarse.
    Me gustó eso que decís de Lecter y Don quijote, es que parece tal cual. No o había pensado.
    ¿Y qué opinar de toda la historia que se cuenta sobre la dictadura Argentina (y latinoamericana)? No entiendo cómo a JLO ni siquiera le interesó esa parte de la película. Hay que entender que el film lo hace un brasileño, para un canal de streaming mundial, y que mucho de la historia moderna del Cono Sur se desconoce en otras partes del mundo. Tal vez mucha gente se preguntara cómo es que un sudamericano llegó a ser Papa.
    Bergoglio, el gran hincha de San Lorenzo, me ha emocionado con esa bufanda, desmereciendo a Huracán, hablando del querido Ciclón. Él y Viggo Mortensen, son nuestros dos embajadores.

    Abrazo Licantro!

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    1. Ah, Viggo Mortensen, enorme actor. Recientemente vi "Greenbook", la película que ganó el Oscar el año pasado y, francamente, la película es él, sin ninguna duda.

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