sábado, febrero 25, 2006

"La pesadilla de Darwin", de Hubert Sauper


La pesadilla de Dios.
Después de leer "El libro negro de las marcas", este documental ha proporcionado el ver para creer, la imagen que vale más que mil palabras. Y las lecturas de los libros de viajes de Javier Reverte, siempre buscando la verdad que se encuentra a cien metros de la puerta del hotel, en Tanzania, en el Congo. Dar-es-Salaam, lago Victoria, Zanzibar. Africa. Nombres de leyenda. Lunas de miel en paises exóticos para catetos indocumentados: paraisos robados. El colonialismo decimonónico sigue existiendo, con nuevas formas de depredación, y la finca del rey Leopoldo cada día es más grande; negreros de maletín y teléfono móvil.
Aviones rusos, los más grandes, de mala fama, llenos hasta rebosar de las riquezas de oriente, que realizan el viaje de ida cargados de armas igual que los galeones españoles volvian a América llenos de curas y ladrones. Hay que perpetuar el atraso y la pobreza, mantener la guerra y la corrupción, de modo que la explotación continue impune. Y al que quiera cambiarlo, dos tiros. Y al que escape de todo eso, trabajo esclavo en el primer mundo.
Y yo soy el criminal, el ladrón y el sinvergüenza. Y he escrito esto para que no se me olvide.
Nieve tras los cristales.

5 comentarios:

  1. Leo tu recomendación tarde pero ya estoy bajándome el documental... Ejem...
    ¿Y estás seguro de lo de Reverte? Bueno, ya te contaré cuando lo vea.

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  2. Espero que no se malinterprete.
    El comentario acerca de Reverte se refiere a que basta alejarse cien metros de la puerta de un hotel para darse de bruces con la cruda realidad. Y el lo hace y lo describe en su obra, pero a la mayoria de turistas que van de vacaciones a esos paises, no creo que les interese lo que hay más allá del jacuzzi y los cocteles con sombrillitas o los safaris prefabricados. Creo que Javier Reverte se aleja más de cien metros de los hoteles, incluso cientos de kilómetros. En "Vagabundo en Africa", el relato de la navegación por el rio Congo me parece sobrecogedor. Se lo puedes decir, con mi admiración.

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  3. Lo siento, lo he hecho fatal!
    He leído justo lo que querías decir y me parece muy acertado. Me emociona Reverte, sé de sus viajes y quería hablar de él, pero me ha quedado un poco macarra. Me refería a ver el documental (soy leísta) pero me ha faltado un punto y aparte. No pretendía decirte de esa manera tan tonta que en realidad LO conozco... ¿Escritura automática? ¿Rubia?
    Voy a taparme hasta la cabeza de la vergüenza.

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  4. Pues creo que tienes una gran suerte. ¿El conocerlo en persona resulta desmitificador o hace justicia a su obra? A mi me pasa con Vargas Llosa o Umbral, sobre todo con el primero, que sus libros me encantan, pero como los lea en un periódico o los vea por la tele, me entran los siete males. Sindrome de Jekyll y Hide.

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  5. Le conocí en una boda y estábamos los dos ebrios,(el mejor estado para conocerse), así que puedo decirte que fue enriquecedor y muy divertido.

    Me pasa lo mismo con Vargas Llosa... Y con Cela? Bufff! Con el tiempo da igual al que los lee, como me pasa con Juan Ramón Jiménez o con Borges, y solo queda lo mejor.

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