sábado, abril 30, 2005

"Master and Commander", de Peter Weir

El escritor en lengua anglosajona, Patrick O'Brian es el responsable de una saga de novelas (ni más ni menos que 21) dedicadas a las aventuras del capitán de navío inglés Jack Aubrey y su amigo el doctor irlandés Stephen Maturín. La primera entrega, "Capitán de mar y tierra" es la única que ha caído entre mis manos y debo reconocer, avergonzado, que la abandoné a la mitad, algo que no suele suceder pues una vez superada la dura tarea de elegir el siguiente libro a consumir, tengo por costumbre apechugar con la decisión y completar la lectura iniciada. De lo que leí en aquella ocasión, resultaba apabullante la cantidad de datos manejados y términos empleados por el autor para describir, de forma amplia y detallada, la vida a bordo de una fragata británica de principios del siglo XIX. Para no perderse en la lectura, es imprescindible tener un manual de navegación, o similar, al alcance de la mano y de este modo saber distinguir el sollado del alcázar, el trinquete de la cangreja o el groc del coy (si eres oriundo de la meseta y no sabes que estribor es el lado derecho o que la popa es la parte de atrás, en fin, ni lo intentes).
La película logra reproducir con gran éxito el espíritu de la novela. Escenas como la trepanación taponada con una guinea o el suicidio del guardamarina gafe son parejas a las escenas relatadas por O'Brian. El capitán Aubrey esta perfectamente representado por Russell Crowe y el cirujano Maturin por Paul Bettany. Ya habían actuado juntos en la película "Una mente maravillosa": uno hacía el papel del matemático John Nash y el otro era su imaginario compañero de habitación. En esta ocasión representan a una pareja de amigos de melomanía compartida, afición que trasciende la dureza y la rutina del servicio diario a la Armada de su Graciosa Majestad, dotando además a la cinta de una banda sonora de intensa belleza.
En la parte técnica, las batallas entre las fragatas "Surprise" y "Acheron" son sencillamente magníficas. La “Acheron” es al final rendida por la astucia y perseverancia del capitán Aubrey. Sin embargo, en la novela la "Acheron" era una fragata estadounidense y en la pantalla se convierte en francesa: los malos de la película. Ay, Hollywood.

Para ser un perfecto grumetillo, y en castellano:
El Sollado de la Surprise

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