lunes, agosto 03, 2015

"Mommy", de Xavier Dolan


Because maybe
You're gonna be the one that saves me
And after all
You're my wonderwall

"Wonderwall", Oasis

El ciclo veraniego de cine en versión original, programado un año más por los cines Van Dyck, proporciona la oportunidad de poder ver en pantalla grande esta película de Xavier Dolan, un título que llevaba tiempo prendido a la lista de pendientes, una lista que crece y crece cada día: el cine no se acaba nunca. La ocasión no se podía dejar pasar y sin duda mereció la pena. De Xavier Dolan, ese joven prodigio canadiense, había visto "Laurence anyways", y lo que me gustó, ahora se ve reforzado hacia un nivel mayor de excelencia. Almodovariano, escribí entonces, y ese adjetivo podría volver a aplicarlo: si en aquella era la transexualidad, en ésta son las madres, otro de los personajes mejor tratados por Pedro Almodóvar. En cualquier caso y aunque la referencia sea inmejorable, en "Mommy" Dolan demuestra que es Dolan, sin necesidad de auparse a los hombros de nadie.
El silencio. Curioso que en una película en la que se habla constantemente, verborrea incesante, sea tan importante lo que se calla: el dolor del pasado, del momento trascendental en que sucede algo y sabes que tu vida cambiará por completo, que ya nada será como fue, que no hay retorno. Madre e hijo, Die (Anne Dorval) y Steve (Antoine-Olivier Pilon), deben seguir adelante pero delante no hay nada, sólo un mañana imposible. Yocasta y Edipo (en algún momento de la proyección se asomó Louis Malle con "Un soplo al corazón", obra maestra sobre el amor maternal: rastrear "Madre e hijo" de Aleksandr Sokúrov sería mucho más complicado) perdidos en un laberinto del que no pueden salir juntos (cierta ley S-14 de Canadá se menciona antes de empezar la película, como un prólogo que puede convertirse en epitafio).
Die y Steve arrastrados por un temperamento pasional extremo, como si quisieran devorar cada instante de la vida, sobre todo en el caso del chico, que parece un dibujo animado escapado de Dibulliwood. La pareja encuentra el contrapunto ideal en el carácter tácito y en proceso de reinicio de su vecina Kyla (Suzanne Clément), otra naúfraga: tres robinsones que improvisan una balsa entrelazando sus dramas vitales como si fueran maderos recuperados del último pecio. Kyla es el personaje perfecto para que la película respire, para que el encuadre se rompa a la vez que suenan los acordes de "Wonderwall" de Oasis: el cine es un estado de ánimo (las viejas canciones que albergan el hálito de otros tiempos, el resguardo de la melancolía por lo que no ha de volver a vivirse jamás, pero que al menos fue vivido). Xavier Dolan demuestra en su cine una gran energía narrativa, fuerza cinematográfica al servicio de la cual no duda en poner en marcha cualquier recurso apropiado, técnico o artístico. Cine para conmover y para convencer. Gran Dolan.

13 comentarios:

  1. ... conozco las referencias que comentas, mi querido Licantropunk. De Dolan hasta ahora solo he visto Laurence Anyways que hizo que me fijara en este joven realizador. Y también vi el año pasado Un soplo al corazón de Malle. Dejé escapar esta película... pero la tengo apuntada con fuerza. Y ahora me he sumergido bastante en sus claves con tu texto. Me gusta que me conmuevan...

    Beso
    Hildy

    ResponderEliminar
    Respuestas
    1. Me ha gustado mucho, está entre lo mejor que he visto en los últimos tiempos.

      Eliminar
  2. Como espectador de cine soy un buen lector de novelas. Como analista de cine le pego bien a la pelota. Mi acceso a las películas es meramente emocional. A veces puede distinguir la capacidad de la fotografía, la delicadeza de un artilugio narrativo, la pertinencia de una canción en un momento determinado de la trama. Aprendo con usted. Ya me habían gustado las anteriores películas de Dolan, pero sin duda, ahora siento que le hacía falta una obra como ésta para confirmar que se trataba de Dolan y no de la angustiante presencia de sus influencias. Gracias por su arte, Sr. Licantropunk. Un abrazo.

    ResponderEliminar
    Respuestas
    1. Gracias a ti porque tu recomendación fue la que me hizo acercarme a Xavier Dolan. Y sí, el chico está creciendo y realizando "Dolans", con un aplomo y un pulso desconcertantes, de los que causan asombro cinéfilo.

      Eliminar
  3. "la calidad de la fotografía" entiéndase.

    ResponderEliminar
    Respuestas
    1. A mi lo de la capacidad de la fotografía ya me había parecido bien: la letra se permuta perfectamente.

      Eliminar
  4. Mr. Licantropunk, aun no he podido ver el film de su anterior reseña, y lo mismo ocurre con este titulo, aunque el primero me atrae mas. Cordiales saludos.

    ResponderEliminar
    Respuestas
    1. Están bien ambas películas, aunque creo que el guión de la de Dolan marca la diferencia. Y la música no será excusa para anteponer una a la otra: las dos tienen mucho que escuchar.

      Eliminar
  5. Interesante este director. Ya había tratado la relación entre madre e hijo en "Yo maté a mi madre", película que me gustó mucho. La veré. Mi lista también se hace interminable y ultimamente estoy en off jejeje.
    Un abrazo

    ResponderEliminar
    Respuestas
    1. Otro título que apunto, entonces. A seguir con Dolan.

      Eliminar
  6. Rubrico lo que dice el sr belknap: se me amontona la faena con este y el anterior objeto de reseña. ..
    A ver si saco tiempo
    Saludos! !!

    ResponderEliminar
    Respuestas
    1. No hay día en que leyendo un blog, un artículo de alguna revista, un programa de radio, una conversación cinéfila, no surja algún título nuevo a tener en cuenta. Bendita condena.

      Eliminar
  7. La semana próxima la pasan en la Filmoteca de Barcelona. Parece interesante y no me la perderé. Por cierto, impresionante el cartel de "Whyplash". Ah, ¿has visto "La paloma que se psó sobre una rama a reflexionar sobre la existencia" de Anderson? Me gustaría saber que te pareció, me impresionó bastante, un cruce entre los Python y Lars Von Trier.
    Saludos!
    Borgo.

    ResponderEliminar